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  • Lava con la garantía de Samsung y la nueva activ dualwash (Post Patrocinado)

    Lava con la garantía de Samsung y la nueva activ dualwash (Post Patrocinado)

    Vivimos en un mundo moderno, la tecnología se nos acerca cada vez mas a las amas de casa y a todos los que no pensaron en la facilidad que tenía hacer algunas cosas. Una de las ramas de esa tecnología se ha aplicado en la inmediatez para resolver las tareas domésticas, es por eso que Samsung nos trae a todas las mamás modernas lo último en ingeniería para que la ropa de nuestra familia luzca fabulosa y a la vez limpia.

    Y es que ¿quien no quiere que la ropa siempre luzca genial? Como gerentes del hogar compramos con dos principios básicos, garantía de calidad y economía, y eso también aplica con la ropa. Pero ¿como hacerle para que nuestras prendas favoritas queden como salidas de la tintorería sin tener una enorme maquina en casa? Muchas de nosotros vivimos en espacios reducidos y no por eso queremos perdernos la oportunidad de tener una lavadora fantástica a nuestro uso.

    Mi primer pre-lavado

    Cuando me convertí en adolescente mi mamá me enseñó una labor muy especial, aprender a lavar mi ropa, y lo primero que lavé fue mi uniforme de la escuela secundaria, recuerdo que me dijo “tienes que aprender a hacerlo ya sea que en un futuro tu misma lo hagas o lo mandes a hacer, pero que sepas las características de un buen lavado”. Y lo primero que hice fue justo el pre lavado de la prenda, que como era un uniforme de escuela, las área mas sucias siempre eran los bolsillos, y es así que las mamás siempre están tras de nosotras en la enseñanza de las tareas domésticas, para que como ella me dijo “sepas como hacer las cosas”.

    Samsung nos quiere agilizar la vida, es por eso que nos dice que el servicio de lavandería no tiene por qué ser una tarea fastidiosa. Las nuevas características de la Samsung activ dualwash incorpora el fregadero para facilitar el prelavado, me encantó porque es la lavadora ideal para espacios pequeños y no merma la calidad de la ropa de tu familia.

    Remoja, talla, suelta y lava, son los cuatro sencillos pasos para hacer del lavado una actividad sencilla a fin de que ocupes tu tiempo en lo que te hace feliz, ¡tu familia! Tu ropa déjasela al experto. Recuerda el dicho: “como te ven, te tratan”, así que no solo laves, ¡lava feliz!

    Post patrocinado por Samsung, todas las opiniones son mías.
  • #YoConfieso: ¡Adiós talla cero!

    #YoConfieso: ¡Adiós talla cero!

    Yo confieso pero no me consuela, esa es la verdad. ¿Pero por qué Dios hizo la comida poco saludable tan deliciosa? ¿Por qué los tacos al pastor no son light? ¿Por qué los pasteles de chocolate no saben a la medicina más fea para que no los quisiéramos ni oler? Son de esas incongruencias de la vida que aún no entendemos.

    Cuando estaba soltera sin hijos no sabía lo que era un plato balanceado, comía lo que mi mamá cocinaba sin pensar que lo había hecho con manteca de cerdo (como le enseñó mi abuela). Ni pensar lo que le estaba haciendo a mis venas y mucho menos a mi estómago que estaba feliz hacia adentro, cuando podía presumir de un ombligo sexy y carismático a la hora de ponerme un traje de baño.

    Toda la ropa me lucía bien, al menos así me sentía: sexy, guapa, varita de nardo, con ganas de explotar mi talento y con ganas de comerme al mundo… bueno, ¡que los sueños se realizan o se posponen pero no se olvidan!

    Y así, sin saber que ese pantalón talla 26 quedaría en el olvido de mi closet, allá arrumbado esperando mejores tiempos… que creo nunca regresarán.

    Un día, la chica que se sentía sexy, guapa, varita de nardo y con ganas de comerse al mundo se convirtió en mamá, y con 12 kilos arriba sufrió la primera depresión post parto cuando creyó que saliendo el niño se pondría de nuevo sus jeans favoritos… ¡gran error! Tuvieron que pasar nueve meses, y con ayuda de la lactancia materna exclusiva y prolongada puede bajar los 12 kilos que me había hecho subir el primogénito. Eso sí, las caderas un poco más pronunciadas donde antes no había mucho; en la fiesta de mi primer hijo pude lucir como estaba antes de embarazarme, ese fue un logro que todavía no olvido.

    De tan flaca, tan flaca…

    Pues uno empieza a comer con un “supuesto permiso de flaqueza”, hasta que ves que ya no pesas lo mismo, y que a todo lo que le entraste con gusto y alegría ya te han hecho subir 10 kilos. Los cachetitos aparecen y los rollitos de la espalda no sabes cómo  esconderlos así que adiós a las blusas pegadas. Tan linda te ves que viene el premio, ¡otro embarazo! y a subir lentamente otros 12 a 15 kilos más… mientras tanto a seguir disfrutando los antojos propios del embarazo, ¡uff!

    Y de nuevo el mismo ciclo: nace el crío, bajas con ayuda de la lactancia y te estancas. Luchas por hacer ejercicio pero acabas tan cansada la jornada que lo único que quieres levantar de peso es el del edredón de la cama y a dormir. ¿Correr por las mañanas en el parque? ¿Qué es eso? ¡Correr por la mañana pero para ir a llevar a tus hijos a la escuela, eso sí es correr! Haces un esfuerzo por comer todo lo verde, las ensaladas, las verduras, los jugos… hasta que se te presenta un hot cake dominical y piensas: “bueeeno, solo por hoy”. Así te vas, por la vida, entre comiendo sanamente en casa y dándote gustos los fines de semana.

    Pero es que, ¿Qué sería de la vida si no pudiéramos comer un rico helado de fresa? ¿Tomar un refresco que no sea de dieta? ¿Probar una rebanada de pastel en una fiesta? yo creo que sí podemos hacerlo y también creo en la famosa frase “con medida”, por ejemplo la rebanada de pastel compartirla con tu hijo e hija en vez de pedir una rebanada para cada quien y así quitarse el antojo.

    Estoy resignada a pensar que no volveré a tener el cuerpo de soltera, me gusta aceptar que tengo el cuerpo de una madre con dos hijos que se permite disfrutar de las cosas ricas de la vida aunque ya no sea una talla cero, soy una talla de mamá real.

    Foto Flickr/Yarden Sachs

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 4 formas de sentar a los niños en el coche de acuerdo a su peso

    4 formas de sentar a los niños en el coche de acuerdo a su peso

    Los pediatras alertan de que dos de cada tres niños viajan en los vehículos sin cumplir las normas de seguridad. Más de 1.300 menores han perdido la vida en accidentes de tráfico en los últimos ocho años.Está claro que llevar a los niños en sillitas de seguridad en los vehículos es crucial para salvar vidas.

    Los niños son los pasajeros más vulnerables dentro del coche. Por eso, es fundamental que usen elementos de seguridad adaptados a su peso y talla. Si los niños van en coche sujetos de manera adecuada, se reduce el riesgo de que sufran alguna lesión ante pequeños golpes o accidentes más graves. Los expertos piden que los niños vayan en sillas especiales hasta que cumplan los 12 años de edad.
    ¿Cómo sentar a los niños en el coche?
    Los niños deben sentarse en su sitio y con la silla adecuada. Deben acomodarse en el coche de una forma determinada según su peso.
    • Bebés de hasta 10 kilos (unos 9 meses)Deben ir en capazos, con arneses de seguridad, colocados en sentido contrario a la marcha y en el asiento posterior, a ser posible en el centro. Así se reduce el riesgo de lesiones cervicales en impactos frontales y aumenta la protección en los golpes laterales.
    • Niños entre 9 a 18 kilos (de nueve meses a tres años)Deben ir en sillas colocadas en sentido contrario a la marcha y en el asiento trasero (mejor en el centro)
    • Niños entre 15 y 25 kilos (de tres a seis años)Deben ir en cojines elevadores con respaldo o en sillas compatibles con el cinturón de seguridad del coche.
    • Niños de 22 a 36 kilos (de 6 a 12 años)Deben ir en cojines elevadores regulables en altura para lograr un buen ajuste del cinturón sobre la clavícula.
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