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  • ¡Mamá tenía razón! (Post patrocinado)

    ¡Mamá tenía razón! (Post patrocinado)

    Nunca había entendido a mi mamá

    hasta que me convertí en madre.

     

    Escuchar sus regaños en la adolescencia, comer su comida sin de verdad darle el valor que merecía, creer que lo que me daba era porque simplemente era su obligación, son cosas que hoy que soy mamá de un niño de ocho y una nena de cinco valoro con mucha emoción.

    Que razón tenía mi mamá cuando me decía que hiciera caso a mi instinto, que no me dejara llevar siempre por la opinión del pediatra en cuanto a la crianza de mis hijos, “escucha tu interior” me repetía. Y cuando lo empecé a hacer sentí que me empezó a ir mejor.

    Claro que como mamás primerizas queremos siempre hacerlo “mejor”: “mejor que la vecina, mejor que la prima, mejor que la propia madre”, y fue que al escuchar su sabio consejo de amor para que le diera mas valor al instinto maternal es que pude decir: que razón tenía mi mamá.

    Ana Luisa, mi mamá fue una madre joven, comenzó conmigo a la edad de 19 años, y con su agudo carácter se dispuso a criar una bebé que podría ser su hermanita menor, levantar su casa junto al hombre que amaba, y vivir en una ciudad que no era la de su nacimiento. Aprendió que no hay que dejarse llevar por las dificultades que la vida nos presente, si no por el contrario, que nos enfrentemos a ellas con la intención de no sobrellevarlas si no sobrepasarlas para así crearse nuevos retos, un ejemplo que aprendió fuertemente de su propia madre.

    Me tocó una mamá de la cual aún tengo mucho que aprender. Con los años se volvió mamá de tres hijos, viuda joven, y abuela de cuatro preciosos nietos. Y yo, que todavía soy una aprendiz de madre, cuando le pregunto porque su receta no me quedó con el sabor exacto al de ella, me responde con un “¿le pusiste comino en vez de pimienta?”, entonces yo solo quiero darme un tope, porque para variar ¡mi mamá tenía razón!

    ¿En que momentos de tu vida tu mamá ha tenido la razón? ¡Déjanos tus comentarios!

    *Video patrocinado por Nivea, todas las opiniones son nuestras.
  • 8 Verdades que aprendí de mi madre

    8 Verdades que aprendí de mi madre

    Mi mamá es mi fuente inagotable de sabiduría. Estoy tan acostumbrada a disfrutar de su carácter luchador que no sé qué será de mi vida cuando ella no esté. A pesar de la diferencia de carácter, haber nacido con un día de diferencia y ser obviamente del mismo signo, toda la vida había creído que éramos tan diferentes. Pero ahora que soy madre veo en mi tantas similitudes que agradezco a la vida el que la haya elegido como mi ángel en la tierra, porque de ella he aprendido cosas maravillosas, que pretendo que mis hijos también aprendan en su paso por la vida. Estas son solo algunas de ellas:

    Verdad 1

    “Si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada”. Eso de no criticar a alguien por su aspecto, ofender a un compañero o maltratar con palabras a los hermanos, es algo que aprendimos desde muy chicos, lo único que se gana con eso es odio y tristeza.

    Verdad 2

    “No hay comida como la de casa”. Mi papá por su trabajo muchas veces le tocaba comer fuera, pero cuando llegaba a casa la comida de mamá por más sencilla que fuera se transformaba en lo más delicioso del mundo. Huevos revueltos o un sandwich hecho por las manos de maternas es la mejor comida que podemos desear siempre.

    Verdad 3

    “No ser una suegra metiche”. Su mamá respetaba su matrimonio con mi papá, ella respeta el mío con mi esposo y yo haré lo mismo basado en su enseñanza. No hay nada más sano que dejar que los hijos crezcan en pareja, se tropiecen y levanten, con una mirada materna pero siempre tomando distancia, hecho que agradeceremos siempre.

    Verdad 4

    “¡Tú puedes, no te dejes!”. Era la porra cuando me sentía inútil. Mi mamá cuenta que por ejemplo, cuando necesitaba realizar una labor doméstica y no estaba mi papá en casa, no le quedaba más que poner manos a la obra y aplicarse. Con la prueba y error entendió de cables eléctricos y no le da miedo intentar componer algo, y lo importante es eso, hacer el intento, porque las mujeres sí podemos.

    Verdad 5

    “Crece a tu esposo”. Pensarás ¿qué significa esto? En apoyo al punto 4 donde promueve el intentarlo siempre, en esta verdad también aprendí el que si acostumbramos al esposo a ver que “si podemos” entonces ellos harán menos cosas por nosotras. Si bien, somos capaces de cambiar un foco, no está de más mostrarles que ellos son los ‘súper esposos’ que nos vienen a ‘rescatar’ para poner la luz de la cocina de la reina de la casa. Cosas sencillas como estas los hacen sentir importantes para nosotros.

    Verdad 6

    “No tires la comida”. De recién casada yo no cuidaba mi gasto, comida que ya no se comía en casa la desechaba, hasta que aprendí a transformar la comida en alternativas para el día siguiente; junto a mi esposo aprendimos mejores costumbres, por el bien de nuestra economía y gasto familiar. 

    Verdad 7

    “Primero tus hijos, que se caiga la casa”. Tengo un carácter donde quiero ver todo perfecto y funcionando como reloj engranado. Cuando me enfermaba, no me importaba tener que pararme a preparar la comida de la tarde, atender a mi esposo al llegar de trabajar o lo que fuera que tuviera pendiente. Un día mi mamá lo notó y como adolescente regañada me dijo que a los platos no les pasaba nada si no se lavaban, que la comida la podía sustituir ese día comprando un pollo asado por teléfono. Primero era mi salud y por supuesto los niños, por lo demás que se cayera la casa en lo que me recuperaba. Gran lección.

    Verdad 8

    “Ten a tu suegra de tu lado”. ¿Quién conoce mejor a tu esposo, incluso mejor que tú? ¡Pues tu suegra! Junto a ella ha pasado gran parte de su vida y será por siempre su primer gran amor, en eso no hay competencia alguna. Siempre que sea posible sé su amiga, platiquen y llévale a sus nietos. A veces nos tocan mujeres muy difíciles y celosas, pero si ya te has acercado y es una ‘puerta sellada’ no vale la pena que te quejes constantemente de ella, porque pones a su hijo en entre la espada y la pared, solo mantén tu distancia con respeto. Si por el contrario tienes una suegra fabulosa (como la mía) ¡muchas felicidades!

    ¿Qué es lo mejor que le has aprendido a tu madre? ¡Cuéntanos!

    Foto Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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