Etiqueta: renuncio a lo que me hace daño

  • Carta de renuncia a todo lo que me hace daño | Diario de mi embarazo: 33 semanas

    Carta de renuncia a todo lo que me hace daño | Diario de mi embarazo: 33 semanas

    Una mamá tiene sus momentos de felicidad y bienestar, pero también existen otros donde queremos
    salir huyendo y desaparecer, hoy esta mamá se siente en uno de ellos.

    Por eso, apesar de querer ser siempre positiva en el día a día y en lo que escribo aquí, hoy no tengo ganas de serlo y quiero desahogar en este post las cosas que me están haciendo mal y me hacen daño:

    • Renuncio a las empresas que no se ponen «la camiseta» de tu familia pero sí te exigen que te pongas «su camiseta».
    • Renuncio a ser chofer y llevar y traer personas sobre todo en esta etapa de gestación cuando ya me es tan dificil y que te digan «¿que te cuesta?», y sí, ¡si me cuesta!, es cansado y peligroso, ya no quiero conducir más.
    • Renuncio a la gente que va a tus fiestas con cara X o por compromiso.
    • Renuncio a que no valoren tu esfuerzo.
    • Renuncio a querer rendir igual que las demás personas. Estoy embarazada, no enferma, pero no tengo la misma condición que cuando pesaba 50 kilos y no tenía un pequeño de alta demanda.
    • Renuncio a querer tener la casa bella y reluciente. Ya no puedo, no tengo tanta fuerza. Podrá quedarse de cabeza y no voy a llorar.
    • Renuncio a las «amigas» que dicen serlo y que no lo demuestran.
    • Renuncio a la gente bipolar.
    • Renuncio a las personas que no me han hecho pasar un embarazo tranquilo, que con sus acciones y actitudes han hecho que no me las quite de la cabeza y promuevan una inquietud no necesaria para mí.
    • Renuncio a una persona que prefiere pasar tiempo con amigas que con su familia.

    Quiero renunciar a todo lo malo, a todo lo que me hace daño. Quiero que le llegada de mi hija sea dentro de un ambiente tranquilo y en paz, podría parir en un cerro como las indias y alejarme de todo pero siempre en la búsqueda de mi felicidad, de nuestra felicidad.

    Me quedo con las manos de mi hijo en mi rostro y sus ojos viendo los míos cuando me dice «Te quiero mami», y las patadas de Patita, mi pequeño torbellino. El amor más limpio, el amor más puro.

    Foto Vía

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