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  • 30 Razones por las que ser mujer es fantástico

    30 Razones por las que ser mujer es fantástico

    1. Puedes llorar sin ser criticada.
    2. Aguantamos más dolor que los hombres y por eso vivimos más.
    3. Podemos diferenciar entre los distintos tonos de rosa: magenta, fucsia, morado, malva, lila, salmón y lavanda.
    4. Decidimos dejar de llorar a un hombre cuando el rímel es demasiado caro.
    5. Cuando no hay pareja y existen hijos nos volvemos madres todo terreno.
    6. Porque la belleza de la mujer brilla en el interior de sus ojos.
    7. Como mujeres podemos usar vestidos ¡y también pantalones!
    8. Podemos ser bonitas, inteligentes, no tener novio y no sufrir por ello.
    9. Usar un impresionante vestido de novia y ser la más hermosa de la fiesta.
    10. En una sola mirada decimos tantas cosas, lo entienden las amigas, los hijos y el marido.
    11. Podemos volvernos locas con nuestro amor a las bolsas y los zapatos.
    12. La depilación es una vez al mes, mientras que ellos se rasuran a diario.
    13. Podemos llevar la cartera en el bolso y no en el bolsillo del pantalón.
    14. Tenemos amigas con la cuales platicar, sin tener que emborracharnos.
    15. Los multi orgasmos solo son para el género ¿qué más queremos?
    16. Ni sufrimos si nos salen canas, nada que no arregle el peluquero o llevarlas con orgullo si están de moda.
    17. Uñas largas, manicura, pedicura, un día de spa, lujos favoritos de una mujer. ¿Un hombre! ¡Jamás!
    18. Amamos ir de compras por horas como si fuera deporte.
    19. Saludamos a nuestras amigas de beso sin que se piense algo negativo.
    20. No tenemos que estar cuidando nuestro órgano sexual de paradas sorpresivas.
    21. Con los tacones podemos tocar los rascacielos.
    22. Bailamos por diversión, sin pensar que nos estén viendo hacerlo como oso de circo.
    23. Nos sentimos orgullosas de nuestras amigas que progresan, ¡cariño de verdad!
    24. La variedad de ropa en tu clóset es mucho mayor que la de un hombre común.
    25. Si nos sale un barro lo podemos disimular con maquillaje, mientras que ellos…
    26. Podemos cruzarnos de piernas y vernos sexys
    27. Tenemos el sexto sentido muy bien desarrollado ¡cuidado!
    28. Podemos festejar el Día de la Mujer.
    29. Las películas más románticas fueron hechas especialmente para nosotras.
    30. ¡Podemos parir!

     

    ELLAS HABLAN

    Una mujer a los 15 es una princesa, ¡la que uno elija!

    “Lo que más me gusta de ser mujer es tener mil formas de poder a arreglarme, zapatos, maquillaje y todo ello”, Paola, 17 años.

    Una mujer a los 25 años es bella de pies a cabeza.

    “Tenemos la capacidad de lograr todo, no hay imposibles, no hay un “no puedo”, podemos amar de tantas formas sin dejar de ser nosotras mismas. Ser tan fuertes o frágiles en un solo cuerpo”. Isabel,  33 años.

    Una mujer a los 35 años es pasional hasta el infinito.

    “Lo más fantástico es que podemos criar hijos con amor y esmero, con la única misión de hacerlos triunfadores, ¡somos cosa divina, todo lo podemos, nada nos asusta, nada nos detiene!” Alejandra, 37 años.

    Una mujer a los 45 años se convierte en inolvidable.

    “Para mí, ser mujer, es lo más hermoso que Dios ha creado, nos hizo especiales y fuertes para dar hijos, que es lo más hermoso que podemos experimentar”. Oralia 45 años.

    Una mujer a los 60 años se dice que es toda una dama.

    “Creo que la razón más importante es dar vida. No hay sensación más maravillosa que sentir la magia de ese momento. Ana Luisa, 58.

    Una mujer a los 70 años es especial para todo el que la conoce.

    “Ser mamá, amar a mis hijos es lo mejor de ser mujer. Aún ahora que soy viejita sigo amando a toda mi familia, el amor es medicina, es bienestar mental, sentir la química y la alegría”, Isabel 80 años.

    Foto Vía

  • Lo admito: ¡Soy una mala madre!

    ¿Pero es que hay alguien que de verdad pueda decir que es una «buena madre»? Ni la mía, ni mis vecinas, ni las de mi familia, ya que todas llegamos a carecer de «algo» en alguna etapa de nuestras vidas, ¡Quiero creer!

    Ahora que ya tengo unas semanas con el tiempo dividido y me he venido al grupo de las «mamás que trabajan» me he dado cuenta que a veces esto es como un ring de boxeo.

    Las que «trabajan fuera» consideran que están haciendo lo mejor para sus hijos, proveyéndoles el sustento, apoyando al padre con los gastos de la casa, ofreciendo a los hijos momentos de calidad, estando con ellos todo el tiempo libre que les deje el horario laboral.

    Por el otro lado están las que «trabajan en casa», quiénes también consideran que estar allí es lo mejor para tener todos los aspectos de comodidad y limpieza cubiertos, hacer la tarea con los chicos, ofrecerles una buena alimentación a todos los integrantes de la familia, estar al 100% y no perderse de nada, poder criarlos como debe de ser. En fin que por los dos lados la mala madre es la de enfrente y uno se esfuerza por ser la mejor.

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    Foto Any Fuchok.

    La carga de la madre es casi total

    En estos tiempos donde tanto análisis hay para todos, si vas con un psicólogo te preguntará siempre «¿Cómo fue tu infancia?», «¿Qué relación tuviste con tu madre?», porque así es, con la madre, porque el padre pocas veces resulta culpable de nuestra psique adulta, ya que ellos o andan de viaje, o trabajan largas horas, muy ocupado el señor, y es así como la crianza acaba en los brazos amorosos y entendidos de la madre, porque así es la naturaleza maternal y porque así son estos tiempos modernos.

    Mis razones de porque creo que soy una mala madre. No voy a enumerarlas, vaya, que si no me hundo en la depresión, más bien analizaré unas cuantas…

    La comida no es mi hit, hago lo que puedo, lo que me gusta, intento llevarles comida saludable y muchas verduras, pero la mayoría de las veces veo caritas de «no me gusta» y acabo regañando por dos o tres bocados de pollo con arroz.

    En mis prioridades postergadas tengo las vacunas, tengo meses llevando a los niños y cuando no es que pierdan un día de escuela es que ahora quién me cubre mi turno en la oficina, si me cubren igual tengo que llevar a los niños esa tarde y a la vez pasar horas con ellos considerando que tengan malestar, ¿Eso no es ser una mala madre? Mala, muy mala.

    Grito. Sí, grito cuando la paciencia se me agota y llevan rato peleando por un juguete, cuando la nena le vuela un coche al mayor y éste le dice «robalona de carritos» y ella dice «mamaaá ve Hetor». Lo de «compartir» ya se volvió en cantaleta de todos los días, y de decirlo cantadito y bonito llega una hora en que les digo que «o se calman y comparten o me voy a quejar con el doctor que me ayudó a que salieran de mi panza!» Santo remedio, por un rato.

    Sigo con más razones… ¡No gracias! La verdad es que estés o no trabajando el esfuerzo de una madre para mantener el amor y la armonía de un hogar, nunca es valorado en su totalidad, es más bien como «lo que tenemos que hacer». Una vez leí que si nos pagaran por todos los «servicios» que ofrece una madre en casa sería una de las profesiones mejor pagadas de la actualidad, ya saben, uno la hace de enfermera, sicóloga, maestra, ayudante de limpieza, chofer, cocinera, lavandera, amiga y no olvidemos al esposo al que también apoyamos con lo mismo y le sumamos lo de secretaria, amante, mensajera ¡y más!

    Según la publicidad de la televisión ¿Qué necesitamos para ser buenas madres? Tenerles paciencia, vernos jóvenes y delgadas, sonreir mucho, compartir con las amigas, tener sexo gozoso con el esposo, salir de vacaciones, ser exitosas y no vernos ni sentirnos cansadas, ¡nada de fodonguez por favor!

    ¿Qué rico verdad? ¡Ojalá así pudiéramos ser todas las madres de familia! Pero hay tantas variantes para que este molde de ‘Buena Madre’ no se refleje en nosotros que no acabaríamos en este post.

    Con una docena de libros comprados preparándose para la llegada del primer hijo, todas las páginas webs visitadas con info sobre bebés, la opinión de otras madres… el que optes por críar con apego, dormir con tus chiquitos en colecho, estar a favor de la lactancia materna y prolongada, no dejarlos llorar, utilizar el porteo… ¿Eso te hace una hippie y mala madre?

    Pues sí, eso digo, que soy una mala madre y estoy orgullosa de serlo. No espero que mis hijos me lo agradezcan, yo se que estoy criando una familia con todo mi amor y mi mejor esfuerzo para que mediante crezcan se conviertan en adultos seguros y felices. Quiero seguir siendo una mala madre.

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    Foto Any Fuchok