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  • Todos los bebés deberían aprender lenguaje de señas

    Todos los bebés deberían aprender lenguaje de señas

    Desde el nacimiento, los seres humanos tenemos la necesidad de comunicar nuestras necesidades pero el aparato fonoarticulador (boca, faringe, cuerdas vocales) no están preparados para emitir palabras aún, por lo que la única forma que tienen para expresarse es a través del llanto.

    Los bebés lloran para comunicarnos algo, nunca para manipular y las mamás tenemos que aprender a identificar qué es lo que necesita.

    Y, ¿Si te dijera que no siempre tienen que usar el llanto para comunicarse? ¿Qué le puedes enseñar algunas señas para que nos comunique sus necesidades y deseos?

    Si lo piensas bien, no es tan descabellado. Todos le enseñamos señas a nuestros bebés,  a decir adiós abriendo y cerrando su manita, a tirar besitos o hacer ojitos, los pequeños lo aprenden y los utilizan en los contextos precisos, por ejemplo cuando se despiden de los abuelos o le mandan besitos a su tía.

    Entonces, si nuestros hijos pueden aprender estas señas ¿Por qué no enseñarles otras para que las utilicen para comunicarse con nosotros?

    A mis hijos les he enseñado algunas señas desde pequeños y hemos aprovechado mucho esta técnica porque me han podido decir lo que quieren o necesitan en su momento, además al darse cuenta que pueden comunicarse su interés por el lenguaje crece, incrementando así su vocabulario y avanzando así en el desarrollo.

    No es algo nuevo

    Desde los 80´s se han realizado investigaciones y seguimientos científicos donde se han demostrado muchos beneficios de enseñarle lenguaje de señas a los niños:

    • Aumenta su vocabulario e interés por el lenguaje.
    • Se reducen los berrinches y rabietas por problemas de comunicación.
    • Incluso aumenta su puntaje en las pruebas de coeficiente intelectual.
    • Puedes buscar más información sobre estos estudios científicos aquí.

    ¿Te gustaría que tu hijo también gocen de estos beneficios? ¿Quisieras que pudiera comunicarte sus necesidades sin llorar? ¿Deseas saber qué pensamientos tiene en su cabecita? Todo eso es posible a través del lenguaje de señas para bebés.

    Si quieres saber más al respecto, te invito a tomar el curso online Lenguaje de señas para bebés donde podrás aprender esta maravillosa técnica y aplicarla con tu hijo desde el día 1. Para saber más información visita: http://bit.ly/CursoBabySigning

    Aprovecha el precio especial hasta el 10/10/17 de $750 pesos.

    isis-lugo

    Isis Lugo, mamá de 2 pequeños y licenciada en Educación Especial. Apasionada del mundo de lainfancia, el lenguaje y la comunicación, se dedica a enseñar a familias y educadores el lenguaje de señas para bebés como una forma de potenciar el desarrollo del lenguaje de sus hijos.

    Conoce más acerca de ella en: www.mamaymaestra.com Escríbele a mamaymaestrablog@gmail.com

    Imagen destacada Baby Signs de Shutterstock

  • La música de mis tacones

    La música de mis tacones

    Tenía 14 años cuando me puse mis primeros zapatos con tacones, creo que del tacón número cinco, en color rosa pastel y eran el complemento ideal cuando fui dama en la boda de una tía. En ese momento decidí que cuando fuera mayor usaría tacones por el resto de la vida, cosa que tras 20 años de ese suceso pude corroborar que no se dio así.

    Mi mejor época de usar tacones fue cuando tras salir de la universidad sentí que el mundo estaba esperándome en lo profesional y que el requisito básico de la vestimenta post graduada eran unos maravillosos tacones negros, así tan lindos que donde fuera a pedir trabajo sintieran que la contratación era correcta y que no tenían que dejarme ir, y es que claro, recién titulada, en mis veintes y con unos zapatos hermosos que me hicieran tocar el cielo cual jirafa, hacían que mi experiencia laboral de años atrás luciera mas brillante que nunca.

    Fue entonces que la música de mis tacones se escuchó en el andar del piso de la oficina, tip, tap, tip, tap… Ese primer empleo en una periódico de mi localidad me permitió hacerme de una colección ridícula de zapatos de tacón: unas zapatillas negras de pulsera, unas cuñas altas y frescas, unos mules con una imitación de piel de víbora, unos peep toes negros como la noche, unos stilettos de charol rojo, no podían faltar unos zuecos, los botines imperdibles para las épocas de frío… y así una lista de papos que recuerdo con añoranza.

    La talla de todos ellos era 3.5 en México, un pie flaco y delgado que no me daba problemas y que me hacían correr sin problemas cual joven gacela.

    De sexy en tacones a mamá con flats

    Las zapatillas hicieron magia, mis popotitos aparte de trabajo me trajeron algunos romances hasta que al final me dejaron un novio del cual me enamoré y con el que me he quedado por más de 10 años.

    Ese novio que babeaba viendo mis tacones cuadrados en mallas opacas negras y una faldita me dio dos hijos, los embarazos de esos hijos hicieron que me creciera el pie medio número, que mis tacones coleccionados con anterioridad me dejaran de quedar y lucieran mas bien como un tamal mal amarrado, así que no quedó de otra que decirles “hasta la vista baby” y comenzar a comprar nuevos estilos post mamá: bienvenidos los flats, adiós stilettos sexys que buscan divertirse.

    Aún conservo algunos, tengo la esperanza que los tacones me extrañen y un día que quizá recupere mi peso original con el que nos enamoramos puedan calzarme cual Cenicienta.

    Mientras eso sucede los tacones del número cinco en talla cuatro se han convertido en mis mejores amigos, todo sea mientras ando con mis pequeños de arriba a abajo a paso seguro y buscar el momento adecuado de usar un nuevo estilo en tacón 10 que no sea una fiesta infantil que se han vuelto el top de mis eventos sociales desde hace unos años, ¡así que las fiestas adultas son gratamente bien recibidas!

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Charla de Mamás

    Foto Vía

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