Desde hace una semana mis mañanas están tomando un tinte diferente. Algo que no recordaba desde hace un año y medio (que es la edad de la niña). Ahora mis mañanas son libres.
¿Porqué digo que son libres? Porque mi hija ya está en la escuela, en su prekinder, en el mismo espacio de su hermano, y yo, como mamá, me he quedado en casa, apenas entendiendo como voy a manejar mis mañanas, apenas dándome cuenta que voy a poder darme un baño sin que me estén esperando junto a la regadera o llorando amargamente para que salga más rápido.
Apenas aceptando que cuando prepare el jugo verde de mi esposo no voy a despertar a la pequeña con el ruido de la licuadora… apenas aprendiendo que dispondré de unas horas para mí si quiero o para poder arreglar los closets sin prisa, la verdad es que aún no me cae el veinte.
Ir al banco, al super, alguna diligencia de esas que hacemos nosotras las que no trabajamos en una oficina, hacerlas antes con mi chiquitina era de verdad una odisea, y siempre me quejaba del poco tiempo disponible para mí, más bien, el nulo tiempo del que podía usar para pasar al salón de belleza y hacerme un pedicure o un corte.
De verdad que tenía que recurrir a mi mamá para que me ayudara, y era una situación muy complicada porque ella trabaja. Aunque tengo quien me ayude con las faenas de la casa, soy yo la que cuida a los niños al 100%, ese es mi verdadero trabajo.
Ahora, con esta recién adquirida libertad me siento rara. El primer día (hace una semana) me sentí como animalito sin correa, queriendo abarcar todo el tiempo posible de la mañana para hacer mil cosas, ¡me sentí como una loca!
Al segundo día me pasó igual. Ya el miércoles me dije: «momento Any, una cosa por día, ahora tendrás todas tus mañanas así», vaya, que yo misma me tuve que poner un alto y hacer las cosas bien y pausadas.
La verdad tengo muchos planes, entre ellos tomar cada habitación de mi casa y hacerles la limpieza profunda, para que yo esté mas tranquila porque no me gusta guardar las cosas como ratoncito, es por eso que toda la semana pasada me ubiqué en la habitación de la niña (que no usa) y saqué muchas cosas.
No me dió tiempo, pero ya es mucho menos el trabajo allí. Y así le haré con todas las demás áreas de la casa. Ya que termine con la limpieza profunda de todas las habitaciones me inscribiré en un gimnasio, de verdad lo deseo, pero antes llegar a mi meta de casa lista.
¿Y el blog?
De proyectos laborales tengo otros, cosas hermosas que tienen que ver con mi blog, y espero que próximamente pueda ponerlos en marcha, ya les avisaré en su debido momento. Proyectos familiares donde emprenderemos algo que ya está a punto de nacer, Dios mediante.
En fin, que a mí me gustan los inicios, las nuevas oportunidades.
Me gustan los lunes, los amaneceres, los meses de enero.
Me gusta.
Foto vía
¡Síguenos en Facebook! Da click aquí —> Mamá de Alta Demanda ♥
