Este fin de semana bautizaremos a Héctor, la verdad es que veía muy lejana la fecha, ya que lo pospusimos por muchas razones, la última razón fue la influenza y es hasta ahora que ya tenemos casi todo listo.
Digo casi porque eso es precisamente lo que me tiene cansada, deprimida, fastidiada, jodida, entre por supuesto los síntomas del embarazo como lo son el cansancio y las náuseas, que me han pegado con bat y queriendo tomar un respiro cada que hago alguna actividad.
He manejado el coche sin parar y eso me causa las malditas benditas náuseas, he dado vueltas por los pendientes, aún no tengo MI vestido para la fiesta, no he entregado invitaciones, no me han dado los paquetes de regalo, no he llevado el traje de bautizo del niño a la tintorería, tengo el cabello con una raíz de 3 metros…
He recibido en casa al plomero, al albañil, al eléctrico, al pintor, al carpintero… porque no se a quién se le ocurrió hacer unos arreglos a la casa para tenerla más bonita el día de la fiesta y el estar aquí sin poder moverme para estar pendiente del trabajo me fastidia…
La verdad es que estoy harta, a punto de tirar la toalla, de mandar la fiesta a la goma, de llorar hasta sentir alivio y de organizar el bautizo como lo pensaba en un principio, el festejado (1), sus padres (2), sus abuelos (3), sus tios (4), sus padrinos (2); una salida a comer a un restaurant bonito y se acabó, no que me gusta complicarme la vida!
¿Será que me estoy amargando? ¡Por Dios!
Solo tengo que voltear a ver a mi chaparro que está a menos de un metro durmiendo en mi cama para tomar un poquito de fuerzas y pensar que todo este esfuerzo valdrá la pena… aunque me sienta como me siento.
Disculpen si el título del post les puede resultar ofensivo, así me siento y así también se titula la foto que encontré en Flickr.
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