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  • El arte de ser mamá

    El arte de ser mamá

    ¿Que significado ha tomado para ti esta frase desde que te convertiste en madre?

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    Esta es una de mis imágenes compartidas con Disney Babble.

    Porque una cosa muy distinta es contar con el amor de nuestra mamá y volvernos el amor infinito de nuestros hijos. Disney Babble Latinoamérica te invita a formar parte de su galería de mamás, lo único que tienes que hacer es compartir tu foto con un pensamiento sobre lo que representa para ti el arte de la maternidad y acompañarlo del hashtag #ElArteDeSerMamá y compartirlo en Twitter, Facebook o Instagram. Si gustas también lo puedes subir automáticamente en su sitio web dando CLICK AQUI.

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  • “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    Desde hace unas semanas mi hija Carolina de cuatro años tiene una cantaleta casi del diario, una frase que no pensé que escucharía en esta casa tras haber decidido que dos hijos serían nuestro número ideal para la familia. Dios nos bendijo con un niño y una niña, entonces, ¿qué otra cosa podría desear, si así iba a conocer los dos métodos de crianza de ambos sexos? 

    En esos pensamientos me mantenía hasta que mi Pulguita, como le digo de cariño, comenzó con la frase que me retumba en los oídos desde hace unos meses, “Mami, quiero tener un hermanito”.

    Primero me sorprendió, pensé que había visto alguna caricatura de su canal favorito Disney Junior donde trataran el tema de los nacimientos de los bebés, o que a la Doctora Juguetes le había llegado un hermano menor… ¡qué sé yo! Cosas de las caricaturas para adentrar a los niños con el tema del nacimiento de hermanitos, y pues no, de las caricaturas el tema se pasó a la vida real.

    Tengo una muy querida amiga con dos nenas, una de la edad de mi hijo mayor y la segunda de la edad de mi Pulga. Entre ellos son amigos y nos conocemos desde hace varios años, pues resulta que esta amiga tuvo a su tercer bebé, un niño hermoso por el cual sus hermanitas han volcado su cariño hacia él.

    ¿Nuevo hermanito?

    Al parecer al saber mi hija de esta situación y conocer por foto el hermanito-bebé de su amiguita, fue que Carolina comenzó con su inquietante idea en la cabeza.

    Tres amiguitas del su colegio también se han convertido en hermanas mayores en los últimos meses y es el tema de plática en su día a día. Comentarios sobre que “bañaron al bebé”, “que el bebé toma leche de su mamá”, “que el bebé le están saliendo sus dientes”, todas esas cosas hermosas que se dan con el crecimientos de nuestros pequeños.

    Mi hija solo escucha, y es que, ese es el problema de ser la hermana menor, que ya no disfrutará de otro bebé pequeño en casa, como sí le tocó a mi hijo grande con ella.

    Y fue así como un día entre juegos se me ocurrió hacerle un movimiento con mi estómago y le seguí la corriente de que había un bebé en mi panza, ¡ella se puso feliz! y yo no me atrevía a desengañarla. Los días pasaban y llegaba del colegio a besar mi panza, le hablaba, la acariciaba.

    La verdad es que yo también me divertía con la idea de lo que sería mi vida de tener otro bebé y no podía hacer más que suspirar con el anhelo, aunque eso es ya médicamente imposible. 

    Fue así como me tocó mi revisión anual con el ginecólogo, y como siempre toda la familia fuimos a su consultorio. Ese fue el momento que aprovechamos para poder decirle a mi nena que el médico nos diría como estaba mamá. Ella estuvo muy atenta junto a su papá y su hermano.

    Mala idea

    Al final cuando salimos del hospital le dije que el doctor me había dicho que no había bebé en la panza, ella puso una carita de sorpresa y después de tristeza. Comprendí que extenderle la ilusión no había sido buena idea, aunque representara para mí el sueño de imaginar la situación y visualizar el cariño que ella estaba sintiendo por el futuro bebé que en realidad no existía.

    Entendí que el juego llegó demasiado lejos cuando un día su miss del colegio muy apenada me preguntó por mi estado de salud, que le había dicho la nena que “su mamá tenía un bebé en la panza y que luego ya no…”, obviamente tuve que aclararle el suceso muy avergonzada.

    De todo esto lo que nunca voy a olvidar son sus lágrimas de tristeza cuando me dijo que ella quería un “hermanito bebé”. A lo que respondimos que ella será siempre nuestra bebé y que eso no cambiará con nada, que Dios nos mandó dos maravillosos hijos y que son los que tenemos que cuidar, que ese es nuestro trabajo más importante en la vida.

    ¿Tu hijo te pide un hermanito?

    Foto: Flickr/Jack Zhang

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • La mejor lección que mi mamá me dio

    La mejor lección que mi mamá me dio

    Y ya son casi siete años que ostento el título de mamá, en mi caso mamá de alta demanda. No sabía cómo sería el trabajo que obtuve un 28 de abril hasta que tuve a mi pequeño hijo en brazos y supe que no había vuelta de hoja, no sabía como manejar a ese bebecito que no pesaba ni tres kilos y que solo quería estar pegado a la teta, pero en casa tenía un ángel que me ayudó a tener una perspectiva dentro del miedo natural de primeriza pero a la vez matizado con confianza, paciencia y amor, ese ángel fue mi mamá.

    ¿Cuántas de nosotras no cuestionamos el método de crianza de nuestra progenitora conforme vamos creciendo? ¡Vamos! No tienes que decirlo en voz alta, es solo mientras lees este post, y yo ya lo dije en el sumario, ¡yo sí me enojaba mucho por algunas formas de actuar de mi mamá hacia mis hermanos o hacia mí, y ella lo sabe!

    Este no es un artículo donde expondré lo que en su momento consideré sus errores, más bien es una forma propia de crecer y de ver en un espejo lo que me espera cuando mis hijos crezcan y consideren que hice algo mal y que ahora mismo hago con esmero… que dicen que la vida es un boomerang…

    Mi mamá, tu mamá, tu abuela, tus tías… todas las señoras que nos llevan por lo menos dos generaciones atrás criaron de una manera muy diferente a sus hijos, que nosotras las que nos consideramos mamás modernas ¡o vaya! de la era moderna, criamos a los nuestros.

    Ya existen fuentes confiables

    Nosotras, las mamás entre los 20 y los 40 años hemos tenido una serie de avances tecnológicos que nos han permitido informarnos para hacer una mejor crianza, sabemos que la lactancia materna es la mejor opción para el recién nacido y que podemos ofrecerle el pecho a nuestro hijo de forma natural hasta los dos años sin problema alguno y esto recomendado por la Organización Mundial de la Salud, ¡no es un invento mío!

    También sabemos que si abrazamos a nuestro hijo cuando llora no se va a “embracilar” o se va a “malcriar” como todavía dicen algunas abuelas y es que, ¿qué madre no quiere consolar a un hijo que llora?; conocemos a las Doulas, esas maravillosas mujeres que te llevan de la mano a un encuentro natural con el parto, brindándote la confianza y calidez que necesitamos en uno de los momentos más importantes de nuestras vidas; conocemos sobre el porteo, el respeto al parto, el respeto a las creencias de cada madre quienes con todo su amor crían como consideran que es mejor a sus hijos.

    Las madres de hoy sabemos de estos y muchos otros temas gracias al internet y sus webs de madres como Disney Babble, también a las revistas, libros, programas de televisión dirigidos a las familias y su entorno.

    La mejor lección que mi madre me dio, me hizo comprender que todas las madres crían con amor con los recursos que tienen a su alcance. Me quedó claro cuando sin darme cuenta le hablaba de todos estos temas que ella desconocía y que yo había aprendido a lo largo de mi primer embarazo, de las cofradías con otras madres en la web y amigas con hijos a mi alrededor, revistas y libros a elegir.

    Y mi mamá me dijo…

    Ella me dijo: “hija, cuando tu naciste no había toda la información a la que tienes acceso, yo te crié como mejor pude en ese momento. Por eso, tu que sabes, no debes cometer los mismos errores que yo, así que deja de regañar a tus hijos”, fue como una bofetada, justo me lo dijo en un momento de falta de paciencia hacia mis pequeños hijos que no recuerdo porque me hicieron enojar en ese momento.

    Ni todos los libros o talleres de “Crianza con Apego” te convierten en una madre modelo, si bien aprendes toda la teoría, el reto a cumplir es la práctica y ejercicio diario de toda esta maravillosa enseñanza. Aunque en realidad, hoy con mi experiencia de madre y con más experiencia de hija, siento que mi mamá sin saberlo también nos crió con apego, como yo lo hago, como tú lo sabes y como muchas otras madres lo hacen de corazón sin haber leído antes sobre ello.

    Hoy solo puedo decir: ¡Gracias mamá!

    Foto vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Carta a mi mamá ahora que soy mamá

    Carta a mi mamá ahora que soy mamá

    Mami:
    Ya se que no eres mucho de meterte al internet, seguramente le pediré a mi hermano o yo misma te mostraré esta carta. Platicarte es lo que quiero: este 10 de mayo para mí es distinto, ya son dos que festejo como mamá. El del año pasado aún no me caía el veinte porque el bebé sólo tenía 12 días de nacido y apenas estaba aprendiendo mi tarea como mamá.
    Pero ya con 12 meses recorridos he aprendido a valorarte y a entender ese amor de madre que nos tienes a mis hermanos y a mí… y ahora ese amor de abuela hacia mi hijo.

    Gracias mamita, por todo lo bello que significas en mi vida, por la paciencia, la inteligencia y por enseñarme a no quedarme cruzada de manos en situaciones adversas, ha ser una mujer independiente y sobre todo a guiarme con tus consejos en esta empresa maravillosa que es mi familia.

    Te quiero, te amo mucho, no te lo digo muy seguido con palabras, pero te lo digo con mis abrazos y mis llamadas puntuales todos los días, porque no hay día que pase que necesite saber de tí y saber de tu día a día.

    ¿Nada nuevo que decirte verdad? Esta carta para mamá es solo para refrendar mi amor hacia tí y decirte que eres mi vida, mi gran amor y que SIEMPRE estaré allí mientras que Dios nos preste vida.

    Con amor

    Tu hija

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