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  • 8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    A diario estamos en la búsqueda de ser mejores madres. A veces tanta información en la web nos sobrepasa y no sabemos a qué hacer caso con todas las teorías y tendencias sobre crianza, pero si hay algo que todas queremos dejar de hacer es dejar de gritar a nuestros hijos y retomar el control rápidamente. Considera estos pasos que nos pueden ayudar en esos momentos en que la paciencia desaparece de nuestra vista.

    1. Pide apoyo

    El papá de tus hijos, tu madre, su cuidadora y familia alrededor, todos puedes conformar una red de apoyo para que el objetivo de no gritar a los niños se cumpla, aunque estamos a punto de ebullición. Cuando el grito esté casi en la lengua busca el apoyo de otras madres con las que hayas quedado de acuerdo en acudir cuando la crisis esté a punto de llegar, no hay nada mejor que escuchar las palabras de una buena amiga.

    2. Metas a corto plazo

    Puedes plantarte el muy conocido “solo por hoy”, así la meta al cumplirse será motivacional casi al instante, ya que si pudiste hoy, seguro puedes mañana… y pasado mañana, los días prosiguen con éxito.

    3. Reconoce los disparadores

    ¿Recámara de los niños de cabeza tras su limpieza? ¿No quieren comer la comida que preparaste para el día? ¿La tarea del colegio se hace con error tras error? Una vez que los tengas estudiados entonces cuando se vuelvan a presentar toma una pausa, respira y trata de cambiar el escenario, estamos tratando de controlar el grito de mamá por una llamada de atención menos agresiva, no por eso dejar de reprender, solo utilizar otro método.

    4. Cuenta hasta 10… o hasta 100

    El número que quieras hasta que sea necesario, es muy cierto lo de contar, ayuda y calma el ogro que llevamos dentro. Quizá la razón de la molestia sea la misma pero la forma de tomarlo será diferente, pasarás del grito que lastima al regaño que educa, es mucho mejor serenarse para corregir a nuestro hijo que lastimarlo con palabras hirientes.

    5. En la práctica grita, pero al espejo

    Cuando lo hagas verás cómo te ves, como te ven los niños y no te va a gustar, eso lo puedes hacer de manera continua y poco a poco verás que dejarás de hacerlo. En realidad no podemos controlar las acciones de los niños en su totalidad pero de verdad que podemos controlar nuestras acciones, y sobre todo nuestros gritos hacia nuestros seres más queridos.

    6. Prémiate

    Realmente el mejor premio es que hayas logrado la meta de no gritar en un tiempo determinado, pero cuando hayas cumplido la meta de una semana o un mes, no está de más un aliciente como ir al salón de belleza y consentirte con un mani-pedi para lucir más bonita ahora que los gritos han desaparecido de tu persona.

    7. ¡Les gritaste! ¿Y ahora?

    Las recaídas son dolorosas, pedir perdón a los seres que más amamos es liberador. No queremos que nuestros niños vivan con miedo en sus ojos cuando nos ven gritar. Queremos que se sientan orgullosos de la madre que tienen y eso lo vamos a lograr con la práctica y el trabajo que nos hemos propuesto en esta etapa de no más gritos. Perdónate y sigue intentándolo.

    8. ¡Eres una mamá grandiosa!

    Tus hijos te aman y tu esfuerzo en ser una mejor mamá se nota. Todos vamos cambiando en conjunto y aunque nos pongamos una meta para conseguir resultados visibles, el trabajo de no gritar nos queda para mucho tiempo más, los niños crecen y de travesuras como romper el perfume favorito de mamá a cosas de adolescentes como no avisar que llegarán tarde a casa nos harán querer gritar por más tiempo, pero será entonces cuando tu pondrás en práctica lo aprendido.

    ¿Cuáles son tus métodos para recobrar la calma con tus hijos en un momento de ira?

    Foto: Flickr/Pierre Lognoul

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Frases que hieren a tu hijo ¡Por favor, no las digas!

    Frases que hieren a tu hijo ¡Por favor, no las digas!

    A todas nos ha pasado, en mayor o menor medida… o en mayor o menor grosería, lamentablemente.

    Llega un momento en que los niños nos acaban la paciencia, ya sea mientras les apoyamos con la tarea del colegio cuando ya le has explicado muchas veces la tabla de multiplicar o cuando sigue haciendo mal las sumas, o que tal cuando te esforzaste toda la mañana en dejar limpia su habitación y cuando llega de la escuela en cinco minutos acaba con todo el trabajo ¡en el que tu tardaste horas!

    Nos salen los gritos, el coraje, el enojo y con todo ello las frases que los hieren y que los lastiman para siempre, más que un golpe.

    Mamás amigas que me pidieron no aparecer en esta “lista de la vergüenza” me confiaron cuales han sido las frases más hirientes que le han dicho a sus hijos, no fue fácil, en realidad todas se arrepintieron de lo dicho al instante, porque tenemos que tener en cuenta que cuando lo decimos queda la marca, como una cicatriz imborrable. Esta es la lista:

    • “¡Eres estúpido!”
    • “¿Eres tonto, o qué?”
    • “Tu hermano lo hace mejor que tu”
    • “Ya basta”
    • “¡Deja de hacer eso ahora!”
    • “Deja de comer así que pareces un cerdo”
    • “¡Que inútil eres!”
    • “¡Cállate!”
    • “¿No tienes cerebro?”
    • “Ojalá no hubieras nacido” (¡esta es la peor!).

    Los gritos y las palabras hirientes son maltrato sicológico. Si creías que porque no le pegabas a tu hijo y que “solo le gritabas” has un alto y piénsalo dos veces. Se que todas llegamos a un momento de frustración donde estallamos al no saber cómo canalizar el enojo, pero cuando eso suceda demos espacio al pensamiento racional, ¡al que le estamos gritando es a nuestro hijo!, a aquel pequeño que hace unos años esperabas con tanto anhelo y que se ha convertido en tu mayor felicidad.

    A que así como le gritas a tu pequeño no le gritas al vecino, a tu madre o a tu mejor amiga, ¿verdad? El maltrato que les damos a los niños la mayoría de las veces no se le infringe a un adulto, porque en teoría estamos “educando” pero para todo hay formas.

    No somos madres perfectas, pero si te llega el momento en que explotas toma un respiro. Pide disculpas a tu hijo por tus gritos y palabras. No es malo pedir perdón y menos hacia las personas a las que más amamos, él sabrá que mamá lo ama y su actitud será otra. Tengamos paciencia, estamos criando mejores seres humanos y aún son niños. Si a los adultos se nos dificulta la vida imagínate a ellos que apenas comienzan a vivir.

    Moldemos la autoestima de nuestro hijo con palabras de amor, cambiemos el “¿Eres tonto, o qué?” por un “¡Eres muy inteligente hijo!”, cuando los niños se sienten amados por sus padres en el futuro serán adultos felices con su persona y a la larga con sus propias familias. 

    ¿Qué les estás enseñando a tus hijos?

    Foto Flickr/Snap Man

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Miedo al maltrato hospitalario en el parto

    Miedo al maltrato hospitalario en el parto

    Es lo que siente mi hermana, es lo que más le preocupa de llegar a la «hora cero», el que las enfermeras no la apoyen, le griten, no le tengan paciencia por ser mamá primeriza, a escuchar soezes como «así no gritabas cuando lo estabas haciendo», a padecer de tactos innecesarios… y otros etcs que ya no recuerdo, la lista es larga…

    Ella ya va lista y conciente al parto, lo hemos hablado bastante y ha sido una buena aprendiz de madre, ha tenido oídos pacientes y ha abierto su corazón para los consejos de mi mamá, nuestras abuelas, tías y sus amigas, otras jóvenes madres.

    El maltrato hospitalario a las parturientas es tema común, ocurre en hospitales públicos y privados, no es nuevo, todas tenemos historias que contar, unas de terror oscuro y otras de terror «light» pero a fin de cuentas terror. Yo no tuve un «gran» cuento de terror, pero mi primer parto lo sufrí mucho, mi inexperiencia y que cada vez pedía más epidural…

    Cuando ya faltaba poco eran tantos mis gritos y llanto que el pediatra que recibiría a mi hijo me regañó y me dijo que si seguía así mi hijo no saldría… según él lo estaba aspirando en cada grito, ahora lo pienso y me da risa, más bien creo que ya estaba comenzando la hora de sus citas pediátricas ¡y yo lo estaba retrasando!

    Me hubiera gustado contar con alguien que me guiara con información en mi primer embarazo, también que con su experiencia me tranquilizara, que me dijera que no todo puede ser perfecto aunque lo querramos, que el parto no es la experiencia traumática que nos ha mostrado las peliculas de Hollywood si no la comunión entre una madre y su pequeño hijo.

    La verdad es que no hay palabras, el trabajo de parto en todas sus fases es la experiencia más fascinante, sublime y dura que vive una mujer. En nosotras está la desición de sufrirla o disfrutarla, así, con todo el dolor que significa parir. «¿Y la cesárea?» se preguntarán, ¡también duele! y sí, claro que duele, eso me han dicho, que tampoco es fácil, y no creo que sea menos el mérito, pero yo estoy a favor de una cesárea que se practica cuando la salud de la madre o el hijo está en juego, ya que cuando se hace solo por gusto se rompen y retrasan muchos vínculos creados por la naturaleza para la mamá y el bebé.

    Acabo de ver este video, sobre las frases que como futuras mamás nos hubieran gustado escuchar antes de nacer nuestro primer hijo y de verdad que son alentadoras, estas son las que más me gustaron: «Millones de papás sobreviven el insomnio», «Está bien tomarse un respiro», «Tu madre tenía razón», «Vas a cometer errores», «Perdónate a tí misma», «Tú eres la experta», «Estás a punto de conocer el verdadero amor», «Deja que la abuela lo consienta» y este es el mejor: «¡Confía en tus instintos!».
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