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  • Tengo un hijo ‘berrinchudo’ ¡y a veces me vuelve loca!

    Tengo un hijo ‘berrinchudo’ ¡y a veces me vuelve loca!

    ¿A quién le gustan? No hay alguien que diga «yo». Como una mamá apasionada de la lectura así como de criar a mi hijo con amor y respeto he tratado de mantenerme ecuánime a la hora de que el pequeño me empieza con su drama de berrinche.

    Conforme pasan los meses ha ido perfecccionando este arte, no hay día que al menos no haga uno de ellos.

    Hoy por la mañana comenzó el citado, tenía que ponerle el uniforme del colegio: dió patadas, hizo como que lloraba, se giraba en la cama… mientras yo hacía gala de paciencia y respiraba hondo…

    Aún así lo logré vestir, pero a la hora de bajar por las escaleras comenzó a darme de manotazos en la cara, esto mientras yo le decía «no se le pega a mamá».

    ¿Sirvió? no mucho, creo que solo provocaba que me siguiera pegando, yo seguía con el «Hijo, no se le pega a mamá«, cada vez con un tono mayor mientras el me daba ya con medianas fuerzas, ya no solo para golpearme si no para demostrar que el lo seguiría haciendo, ¿qué quería conseguir?.

    Consiguió que le agarrara la mano fuertemente y que le gritara muy molesta «Ya te dije que no se pega, ¿que no entiendes?», al momento me di cuenta que los nervios estaban a full, que consiguió que me enojara, que hice lo que los métodos de crianza te desaconsejan: enojarte.

    Llegamos a la sala y se sentó molesto y llorando, le puse el canal de Disney y se calmó un poco, le ofrecí la teta y asunto arreglado, como si nada hubiera pasado, eso sí, con una lagrimita rodando.

    Mientras lo veía pegado a mí pensaba: «no puede ganarme su berrinche, yo soy la adulta y debo contenerme para no caer en el juego», mucha lectura y todo pero a veces la situación te sobrepasa y reaccionas sin pensar».

    Hay que hacerlo porque las palabras lastiman más que los golpes y en niños tan pequeños como el mío el tono es como ellos valoran que tan enojados estamos.

    No quizo desayunar, apenas un poco de su lechita, una barrita de cereal… cuando ibamos rumbo a la escuela escuché que decía:
    tengo-hijo-berrinchudo– …»cacha»…
    – ¿Que pasó hijito?, no te escuché!
    – «Ayó cacha»… (adiós casa).

    – Si mi vida, adiós casa, ya vamos a la escuela.
    – Equela, chi… (escuela, sí).

    Que rápido se la pasan las cosas a los niños mientras nosotros seguimos pensando y pensando el por qué o el cómo.

    ¿Tienes alguna fórmula mágica para desaparecer berrinches? ¡Te la compro!

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