Etiqueta: llora

  • “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    “Mami quiero un hermanito”, cómo le digo que no

    Desde hace unas semanas mi hija Carolina de cuatro años tiene una cantaleta casi del diario, una frase que no pensé que escucharía en esta casa tras haber decidido que dos hijos serían nuestro número ideal para la familia. Dios nos bendijo con un niño y una niña, entonces, ¿qué otra cosa podría desear, si así iba a conocer los dos métodos de crianza de ambos sexos? 

    En esos pensamientos me mantenía hasta que mi Pulguita, como le digo de cariño, comenzó con la frase que me retumba en los oídos desde hace unos meses, “Mami, quiero tener un hermanito”.

    Primero me sorprendió, pensé que había visto alguna caricatura de su canal favorito Disney Junior donde trataran el tema de los nacimientos de los bebés, o que a la Doctora Juguetes le había llegado un hermano menor… ¡qué sé yo! Cosas de las caricaturas para adentrar a los niños con el tema del nacimiento de hermanitos, y pues no, de las caricaturas el tema se pasó a la vida real.

    Tengo una muy querida amiga con dos nenas, una de la edad de mi hijo mayor y la segunda de la edad de mi Pulga. Entre ellos son amigos y nos conocemos desde hace varios años, pues resulta que esta amiga tuvo a su tercer bebé, un niño hermoso por el cual sus hermanitas han volcado su cariño hacia él.

    ¿Nuevo hermanito?

    Al parecer al saber mi hija de esta situación y conocer por foto el hermanito-bebé de su amiguita, fue que Carolina comenzó con su inquietante idea en la cabeza.

    Tres amiguitas del su colegio también se han convertido en hermanas mayores en los últimos meses y es el tema de plática en su día a día. Comentarios sobre que “bañaron al bebé”, “que el bebé toma leche de su mamá”, “que el bebé le están saliendo sus dientes”, todas esas cosas hermosas que se dan con el crecimientos de nuestros pequeños.

    Mi hija solo escucha, y es que, ese es el problema de ser la hermana menor, que ya no disfrutará de otro bebé pequeño en casa, como sí le tocó a mi hijo grande con ella.

    Y fue así como un día entre juegos se me ocurrió hacerle un movimiento con mi estómago y le seguí la corriente de que había un bebé en mi panza, ¡ella se puso feliz! y yo no me atrevía a desengañarla. Los días pasaban y llegaba del colegio a besar mi panza, le hablaba, la acariciaba.

    La verdad es que yo también me divertía con la idea de lo que sería mi vida de tener otro bebé y no podía hacer más que suspirar con el anhelo, aunque eso es ya médicamente imposible. 

    Fue así como me tocó mi revisión anual con el ginecólogo, y como siempre toda la familia fuimos a su consultorio. Ese fue el momento que aprovechamos para poder decirle a mi nena que el médico nos diría como estaba mamá. Ella estuvo muy atenta junto a su papá y su hermano.

    Mala idea

    Al final cuando salimos del hospital le dije que el doctor me había dicho que no había bebé en la panza, ella puso una carita de sorpresa y después de tristeza. Comprendí que extenderle la ilusión no había sido buena idea, aunque representara para mí el sueño de imaginar la situación y visualizar el cariño que ella estaba sintiendo por el futuro bebé que en realidad no existía.

    Entendí que el juego llegó demasiado lejos cuando un día su miss del colegio muy apenada me preguntó por mi estado de salud, que le había dicho la nena que “su mamá tenía un bebé en la panza y que luego ya no…”, obviamente tuve que aclararle el suceso muy avergonzada.

    De todo esto lo que nunca voy a olvidar son sus lágrimas de tristeza cuando me dijo que ella quería un “hermanito bebé”. A lo que respondimos que ella será siempre nuestra bebé y que eso no cambiará con nada, que Dios nos mandó dos maravillosos hijos y que son los que tenemos que cuidar, que ese es nuestro trabajo más importante en la vida.

    ¿Tu hijo te pide un hermanito?

    Foto: Flickr/Jack Zhang

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Jarabes VS Inyecciones ¿Cuál te cuesta más trabajo dar a tu peque?

    Jarabes VS Inyecciones ¿Cuál te cuesta más trabajo dar a tu peque?

    Hace unos días comenté que mi hijo estaba enfermo con infección de oídos y garganta, y lo terrible que me estaba resultado administrarle las medicinas, porque el muy inteligente aprendió a retenerlas en la boca y escupirlas o dejarlas escurrir como si fuera saliva o babita.

    En fin, que me ví en la necesidad de enrollarlo con una toalla tal cual un taquito, esto para inmovilizarlo porque no se de dónde sacaba tanta fuerza y lograba patearme y darme manotazos… todo para que también tuviera que ayudarme con una pierna y ponérsela encima (acostado en la cama y enrolladito) y casi darle las cuatro medidas con jeringa como si fuera «tehuacanazo», ¡peor que detenido en la Procuraduría!.

    Sufríamos él y yo. El de principio al ver que su mamá le hacía daño al inmovilizarlo y darle en la boca «algo de sabor horrible» aparte que le tapaba la nariz, y mamá al ver la desesperación del hijo al no respirar ni tampoco querer tomarse las medicinas.

    Al final acabábamos con la toalla y la cama con manchas de jarabes, eso sin contar las gotitas del oído, la verdad que un verdadero suplicio cada ocho horas.

    ¡Mucho enojo contenido!

    Una noche ya dormidos se levantó y comenzó a golpearme con mucho coraje, estaba somnoliento, me dió hasta que se cansó y yo lo dejé, más tarde cuando se durmió me puse a llorar, me dí cuenta que era tanto el resentimiento de lo que «le estaba haciendo» que no aguantó más y desquitó su furia.

    ¿Comenté que después de darle los jarabes no me hablaba como por una hora? Lloré, lloré mucho, hasta le hablé a mi mamá en ese momento para consejo y salí regañada, porque ella vió como le daba las medicinas y no estaba de acuerdo pero en teoría no había otra forma y el niño no ayudaba mucho.

    Al día siguiente ya estresada de la situación lo comenté en el Facebook y estas fueron las respuestas:

    Mamá De Alta Demanda 
    Necesito métodos para dar las medicinas a los niños. Con mi hijo he tratado por las buenas y ahora x las malas. Ahora escupe la medicina que le pongo en la jeringa y no hay forma que se la trague ni tapándole la nariz, no ayuda inmovilizarle el cuerpo …, aún así me avienta patadas, algunas a la panza! Me siento como una policía haciendo tortura china y él me ve con cara de «¿porque me haces daño?». ¡Por favor ayuda!

    Jessica Ortiz
    Yo se las mezclo en el jugo y ni cuenta se da. 🙂

    Diiana Hdz
    Dile que es un dulce… eso me ha funcionado a mi con mi hijo… tambien puede ser que se lo revuelvas con poquito jugo si es jarabe, asi notara menos el sabor de la medicina… Espero que mis consejos te ayuden. Saludos a tus nenes 🙂

    Diiana Hdz
    En cuanto a lo que dice Edith de lalinyeccion se me hace un poqito cruel 🙁 pero tal vez te pueda funcionar 

    Nallely Nash
    ijole yo nunca he tenido problemas la otra vez s ela di ami sobrina con al jeringa y le tape la nariz yle sople para que sel tragara solo asi pude dársela. 

    Yuri García
    Nunca he batallado con mis bodoques. Como ya te comentaron disolverlos en juguito, o bien tenerle a la mano y en vasito preferido jugo o agua y explicarle que inmediatamente después de tomar el medicamento tome su vasito. Ojala funcione Any. Saluditos.

    Nancy Souza
    Yo con Germán hago tratos. Por ejemplo si quiere ver un video en la PC, le digo que primero tome el remedio y luego verá el video. Me quedé sorprendida porque siendo tan chiquito, la última vez que estuvo enfermo (1 a. y 11 m.) me resultó.

    Angelestere Amrtinez Barrios
    Diani,..lo mal de diecir que es dulce,… es que despues se querra tomar cualquier medicamento pensando que son dulces y sobre todo que hay algunos que si saben asi¡¡ o.O
    Yo optaria con mezclarla con otro liquido de su agrado.


    Jessica Angel
    Alguna vez comentaste que tomaba leche en envases divertidos, ponsela ahi en medio de la leche o jugo.

    Nancy Souza
    Chicas mucho ojo con mezclar los medicamentos con otros líquidos. En muchos casos pierden la efectividad. Por ejemplo, Germán tomó uno que no se podía mezclar con lacteos de ninguna clase. Consulten al pediatra antes de hacerlo.

    Silvia Marta Sanviti
    FIJATE, SI DE MANERA DIVERTIDA Y CON ALGUN JUEGO PODES HACERLE TOMAR Y SI NO CONSULTA CON TU PEDIATRA.

    Quiero decirles que al día siguiente le hablé al pediatra y le expliqué la situación, y me recetó unas inyecciones, y la verdad santo remedio. Lloró, sí, pero solo un minuto después de la inyección, y luego con distracción y cariñitos se le olvidaba, en vez de todo lo terrible que nos resultaba antes.
    Ahora que recayó les cuento a las pocas horas de la primera inyección se puso como nuevo, como si nada, es increíble la rapidez de estas medicinas, y la verdad prefieron que llore minutos a que se pase el día enojado conmigo, ¡con la medicina a medio tomar y de malas!

    Aunque suene como una «mamá mala» la verdad es que con este hijo nada cooperador con las medicinas, las inyecciones fueron mi única y mejor opción. ¡Gracias!

    Foto Vía

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  • ¡Qué difícil cortarle las uñas al bebé!

    ¡Qué difícil cortarle las uñas al bebé!

    Cada que le crecen las uñitas a mi hijo es un sufrimiento para mí. Como si fuera la tarea más difícil voy dejando hasta el último momento la hora de ejecutarla, ya que me es muy complicado cortarle las uñitas a mi peque.

    En teoría hay que cortárselas cada semana, pero con este niñito no se puede esa periodicidad… a veces espero hasta dos semanas para hacerle el corte casi al ras para que le duren otras dos, es que el niño con cada corte de uñas brinca…y otro corte y brinca… y así. Si contamos con tres cortes por uña, multiplicado por veinte uñas hacemos un total de 60 brinquitos, je.

    En fin, el caso es que esta hazaña la tengo que hacer cuando esté en lo más profundo de su sueño de medio día, porque en la noche no prendo más que la luz de la lámpara y por más que lo intento ¡no veo!, así que ni hablar, con la luz del día y evitando los brinquitos.

    Y es que la verdad tengo una fea experiencia: cuando el niño tenía como mes y medio le quise cortar sus uñitas, lo tenía en mis brazos dormidito y con mi mano derecha estaba maniobrando el cortauñas, cuando entonces escuché un quejidito que le salió a mi tierno de lo más profundo… le hice un pequeño cortecito en su dedito, solo hizo «ahhg» ¡y se volvió a dormir!… ¿yo? llorando y pidiéndole perdón a mi chiquitito, de allí le a tomé miedo a esta tareíta y sufro cada que se acerca el momento del cut.

    Ya no puedo dejárselas tan larguitas o en la escuela le ponen una espantosa X en el apartado de higiene, así que ni hablar, ¡a vencer el miedo y a volarle las uñitas de gatito!

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  • Angustia de separación en los bebés de alta demanda

    Angustia de separación en los bebés de alta demanda

    El bebé comenzó con fiebre la madrugada del viernes, ya no fue a la escuela, le compramos su medicina para la infección de garganta y «asunto arreglado», hoy lunes no se ve enfermo pero sí decaído.

    Con su ingreso a la escuela sabíamos que entraría en una racha de enfermedades, esas que nos cuentan todos los conocidos, las que le pegan los mismos compañeritos: infección en la garganta, gripa y tos, las clásicas, pero la verdad no pensé que fuera tan rápido, apenas en la segunda semana de clases.

    Siento que esa enfermedad, el no haber ido el viernes a clase y que se cruzara el fin de semana hizo que mi hijo se olvidara de la escuela, hecho que al regreso sufrió mucho, ya que me reportó su miss que estuvo llorando parte de la clase, que sólo se calmó en la clase de música y en la de grafo (donde los ponen con crayolas).

    Además notamos que con esta enfermedad se incrementó su apego hacia mí, hecho que a la vez me estresa porque no me deja hacer nada, lo peor es que no me deja que nadie mi ayude, ni su papá, mucho menos que me toque o que me aleje porque llora como si me fuera para siempre.

    Un poco en mi búsqueda y desesperación recurrí a mi fuente que no me cuestiona: ¡el internet! y que me ofrece respuestas a todas mis búsquedas, y encontré esta artículo sobre la Angustia de Separación, en donde mi peque se ve reflejado totalmente:

    ¿Qué son las crisis de angustia de separación?
    La angustia de separación es un proceso de índole psicológica que la mayoría de los bebés experimentan sobre los ocho meses de edad y que se manifiesta intermitentemente hasta los 3 años aproximadamente.

    ¿En que qué consisten?
    Suele suceder que lloran mucho durante el día y se despiertan más de lo habitual durante la noche, que quieren estar en brazos más de lo habitual y que no desean estar más que con la madre. La manifiestan todos los bebés, tanto si la mamá trabaja fuera de casa o no.

    Las señales que suelen emitir los bebés para establecer un vínculo que garantice su supervivencia suelen ser: llorar, buscar contacto ocular, succionar, acercarse a la madre, o seguirla con la mirada. Las repuestas que esperan en la madre son : atención inmediata, interpretación, anticipación, comunicación y contacto visual y físico.

    Si no se responde a estas llamadas de esta forma puede ser una experiencia muy estresante para el bebé, ya que para él, la separación de su madre o cuidador primario lo vive como una amenaza para su supervivencia. El mecanismo es innato en los recién nacidos para ayudarles a sobrevivir.Este apego se dispara de forma dramática cuando la madre se aleja.

    Las separaciones tempranas de la madre incrementan los niveles de corticotropina, la sustancia bioquímica del miedo, ya que esta inclinación natural constituye la base de la socialización y es una tendencia ancestral del ser humano el estar vinculado y unido a otros.

    ¿En qué momento se dan las crisis de angustia de separación?
    La angustia de separación también puede presentarse o volver en casos como inicio de la actividad laboral de la madre, viajes, entrada al colegio, visitas a otras casa, cambio de cuidadores, llegada de un hermano, o cualquier circunstancia en la que la madre no esté tan accesible, es decir: en cualquier situación en la que el bebé o niño perciba una amenaza que pueda separarle de su figura de apego.

    Intenta separarte poco a poco, como jugando al escondite y siempre apareciendo. Tu peque comenzará a asociar que mamá se va pero siempre vuelve, es un proceso lento pero eficaz.

    De igual forma si tienes que salir a trabajar despídete y dile en cuanto tiempo regresas ¡es muy importante!

    Si sales de viaje sin el procura hacerle llamadas o video conferencias, quizá llore un poco pero solo será e las primeras ocasiones, si tu trabajo incluye ausentarte varios días puede ser dificil para ambos pero a la larga te ayudará a que los dos se sientan cerca.

    ¡Suerte!

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