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  • «Tu hija es un huracán», me dicen

    «Tu hija es un huracán», me dicen

    Tengo días sin musa y eso me aterra. Antes, sentarme frente a la hoja en blanco del blog era como sentarme a respirar en un bosque, tan maravilloso como grande, y ahora con el paso de los meses siento que esa musa anda volando por otros lados, seguro por la playa.

    Le comenté a mi esposo este fallo personal, y es que no funciono así, normalmente me revolotean las ideas sobre temas de maternidad y crianza, siempre una imagen, una lectura o una vivencia me traen un tema para un post y las palabras fluyen facilito, como agua.

    Hoy crío dos hijos, un hermoso niño de cuatro años que me dice te amo cien veces al día y una pequeña de 1.4 que se ha convertido en un huracán.

    hija-huracán
    Foto Any Fuchok

    Y es que no encuentro otra forma de comenzar a hablar de la nena más que con estas palabras de mi esposo: «Toca todo, agarra todo, camina… y camina sin importarle que no estemos cerca… Está totalmente en aventura, tu hija es un huracán», me dijo por mensaje, ¡la verdad que lo leo y me canso!

    Mis hijos no se llevan ni tres años, hacen cosas similares a la misma edad, pero si el mayor se subía al mueble la nena se subiría el centro de entretenimiento si la dejamos… o a un árbol si nos despistamos.
    Tiene energía para dar y regalar, y ahora se está haciendo experta en berrinches.

    Comer en un restaurant, en la casa o en los tacos es lo mismo: no a la periquera, no a comer la comida caliente, no a comer de su plato si no el de todos, sí a las piernas de papá, sí a bajarse cuando ya terminó, sí a recorrer el área, sí a hacer berrinche si hay que esperar que los demás terminen de comer, sí a pantalones blanco de lino manchados de café, sí a saludar a los desconocidos… esta nena es incansable.

    El punto con la nena es que me absorbe todo el tiempo, que mi único rato tranquilo que es cuando ellos duermen lo único que quiero es descansar, dormir detrás de ellos como mamá gallina, a veces lo hago, otras pienso «me hago la dormida un ratito para que ellos se duerman y luego me levanto» y nada, que caigo en mi trampa y me duermo; otras sí hago el esfuerzo y leo, veo tele o escribo un post como ahorita, porque si no siento que es como si me durmiera en el trabajo, algo así como llevar una colchita a la oficina, sacar la almohada y meterse debajo del escritorio, y así cuando despiertas te das cuenta que sigues en la oficina para seguir trabajando… bueno, pues así me siento a veces si no tomo un poquito de tiempo para mí.

    Mis hijos son lo mejor que me ha pasado en la vida, y no reniego de ellos, solo me hace desear un poco más de tiempo para mí y no solo hacer duchas rápidas, comida fría o pedicure casero, y es que a mí nadie me cuida a los niños, el pensar en ir a una cena con amigas o ir al cine con mi esposo es cosa de otro mundo.

    Una amiguita me dijo que ésta es una de las etapas más cansadas, cuando están pequeños, la buena noticia es que crecen y con ello los espacios y los tiempos para nosotros los padres de alta demanda, ¡y quizá en ese tiempo las mami aventuras del blog vuelvan a ser las mismas que eran antes!

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    Foto vía