Etiqueta: infancia

  • ¿Jugaste a las muñequitas de papel?

    ¿Jugaste a las muñequitas de papel?

    Si tu como yo eres de la generación de niñas que les encantaba jugar a las muñecas de papel, te cuento una noticia. Se está poniendo de moda de nueva cuenta entre las niñas de hoy. Me encanta cuando este tipo de modas lindas regresan y en este caso que mi hija pueda disfrutar de un pasatiempo que yo hacía cuando era pequeña.

    Recuerdo que esta fascinación por las muñequitas la adquirí de mi tía Paty, quien también podía pasar horas con las tijeras en mano recortando con todo el cuidado las orillas de las muñecas y sus distintos vestiditos y accesorios, que habían sido cuidadosamente dibujados para el disfrute de las nenas de inicio de los ochentas.

    ¿Dé donde salían estas bellezas? Cuenta mi mamá que las vendían en algunas papelerías de la ciudad.

    Las mamás de hoy las podemos adquirir en formato de revista, en el supermercado, por supuesto en las mismas papelerías que encontramos afuera de la escuela de nuestros hijos. Pero claro no podemos dejar de lado el internet, donde la colección es tan extensa que ya encontramos modelos creados en otros países.

    Mi hija es tan creativa, que no podía dejar de disfrutar este concepto de antaño. Me pregunta “Mami, ¿en tus tiempos ya había muñecas de papel?”, con esas preguntas tan inocentes me hace sentir tan del siglo pasado y es cierto lo soy.

    La gama de muñecas recortables esta hoy tan diversificada que encontramos tiendas en internet que venden folios para recortar a la manera original. Otras ya recortadas que solo hay que jalar con cuidado, también existen ya con silueta y vestidos listas para usar. Hay muñecas de cartón un poco más resistentes para manos infantiles y otras con envío directamente a casa. ¿No es increíble?

    Pero aún con todo el material que tenemos hoy a nuestro alcance, me pondré con mi hija a disfrutar de otra manera: dibujaré yo misma sus muñecas, diseñaremos juntas sus vestidos y ella los pintará con sus colores favoritos, ojo sin olvidar las pestañas que hacen de clip. ¿Por qué no lo intentas con tu nena?

    ¡Pasen juntas una tarde de chicas con un divertido pasatiempo!

     

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • El 12 de diciembre le ocurre algo muy especial a los niños de México

    El 12 de diciembre le ocurre algo muy especial a los niños de México

    La celebración a la Virgen de Guadalupe representa en México una festividad importante no solo en el ámbito religioso, sino también cultural. Cada mes de diciembre las familias mexicanas se alistan para celebrar a quien cariñosamente llaman “la morenita” o “reina de México”, y estos festejos incluyen también a los niños, quienes por tradición participan en estos eventos desde corta edad.

    La historia de su aparición a un humilde indígena mexicano ha conmovido a propios y extraños. La Virgen de Guadalupe es querida en México y el mundo, tiene millones de fieles que la honran y le solicitan apoyo.

    Celebración mexicana para el mundo

    Los padres mexicanos enseñan a sus pequeños desde tierna infancia el significado de su imagen y le cuentan la historia de sus apariciones. Como parte de la celebración, los pequeños participan en serenatas la noche del 11 de diciembre, donde le cantan las tradicionales Mañanitas Mexicanas.

    Otras veces se comparte una cena para poder expresar con alegría la fe que los une.

    Uno de los momentos más colorido es cuando los niños, entre recién nacidos y hasta pequeños de 12 años, llegan a sus iglesias muy temprano la mañana del 12 de diciembre vestidos de ‘Juan Dieguitos’ (por alusión al indio Juan Diego) y las niñas vestidas de ‘guarecitas’, que en lengua purépecha significa ‘mujer’ (en el estado de Michoacán).

    Esta palabra ha caído en desuso y lo común es solo decirle ‘inditas’ para generalizar.

    ¿Cómo es el vestido de indita?

    Consiste en una falda amplia hasta los tobillos de la niña, una blusa de manga corta, una mantilla, un rebozo, collares, pulseras y huaraches. Opcionalmente se le colocan trenzas.

    ¿Cómo es el traje de Juan Diego?

    Los niños van vestidos con pantalón y camisa de manta, sombrero de paja, huaraches, tilma con la imagen de la virgen y un huacal o caja en la espalda donde llevan pequeñas figuras típicas. Opcionalmente se le pintan bigotes.

    ¿Cómo promueves en tus hijos tus creencias religiosas? ¡Comparte con nosotros!

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    Foto Cortesía Talía Fuchok.

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  • ¿Imponer o negociar con los hijos?

    ¿Imponer o negociar con los hijos?

    Conforme los niños crecen y forman su personalidad, nos vemos en situaciones que se nos antojan difíciles de decidir. Para algo somos los padres y quienes ”debemos” que elegir lo mejor por nuestros niños.

    ¿Pero qué pasa cuando ellos tienen razón o también cuando llega un punto en que debemos dejarlos decidir para que tomen conciencia de un acto bueno o erróneo? Es cuando optamos entre en imponer o negociar.

    Toco este tema por algo sucedido días atrás con mi hija y años atrás con mi hijo que me hizo recordar qué tipo de mamá soy y qué tipo de mamá quiero ser. Les cuento.

    Hace unos años mi hijo mayor estuvo un año en clases de natación. Al principio no quería, es un poco tímido y las cosas nuevas le incomodan. De muchas formas tratamos de negociar con él para que tomara las clases con gusto y no fue así.

    La primera semana fue difícil, pero no imposible. Una vez vivido el impacto emocional que implicó tomar las primeras clases en una escuela nueva, con alumnos y maestros desconocidos para él, llegó a tomarle mucho gusto y placer. Así estuvo por un año y hoy nada sin problemas en una alberca para adultos.

    Otro deporte que no era de su gusto fue el Tae Kwon Do, no quería de ninguna forma. ¿Qué sucedió? Sus amigos del colegio comenzaron a tomar la clase, él se sintió en confort y la maestra era extraordinaria con los chicos. Allí recuerdo que negociamos con un “vamos a poner la clase a prueba unos días, si no te gusta probamos otra cosa”. Los días pasaron y la clase le gustó mucho más. Hoy es un pequeño experto con tres años de clases de esta disciplina.

    Evaluar la situación

    Lo que pretendo decir es que muchas veces debemos imponer y muchas otras negociar, solo que como madres necesitamos evaluar la situación requerida para llegar a esta decisión. Y no solo decir como una vez escuché a alguien que “ellos tienen que hacer lo que yo diga porque soy la madre, no están en posición de elegir si quieren ir o no”. Para mí, eso está cerca de caer en la tiranía del “¡Porque lo digo yo!”. Pero como dice mi mamá, cada quien hace con sus hijos lo que quiere.

    Mi última negociación en casa fue con mi hija menor, quien por seguir a su hermano (y ejemplo que adora) en tomar clases de TKD, eligió el mismo taller deportivo en el colegio, hasta que se dio cuenta que el taller de Teatro le llamaba más la atención. Le pregunté: “Hija, ¿por qué quieres entrar a Teatro?”, ella me respondió con una gran sonrisa: “¡porque allí bailan mami!”. ¿Entonces qué hice?, llamé a la escuela y vi la posibilidad de cambiarla de taller.

    El mismo día ella tomó una clase nueva. Estas son las situaciones donde les digo que no le veía el caso de imponer una clase deportiva que a ella no le gustaba y que iba a tomar de mala gana. Tampoco se trataba de un tema de supervivencia como la natación, que considero debe ser obligatoria en las escuelas que cuenten con piscina en sus instalaciones.

    ¿Y tú que prefieres, imponer o negociar?

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

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  • Adiós a Cars

    Adiós a Cars

    Todos recordamos la película Toy Story 3, cuando Andy, a punto de partir a la universidad, deja en otras manos a su entrañable amigo Woody. No conozco a nadie que al ver esa escena no haya llorado en la escena final. Creo que parte de nuestra infancia se ve reflejada en esta película y nos movió los sentimientos más profundos.

    Hace poco tiempo acabamos de pasar un momento parecido. Mi hijo mayor, que hoy tiene seis años, fue fan de la película Cars, en especial de Rayo McQueen. ¡Y de verdad que era un amor muy grande al personaje!

    ¡El día que todo comenzó!

    Todo empezó cuando su papá le regaló la película en DVD antes de cumplir un año, luego un primo le regaló su primera camiseta y un carrito… así empezó su gran colección. Ropa, juguetes, revistas, rompecabezas, libros, leche de chocolate, todas las piñatas de cumpleaños y hasta la recámara era de su mejor amigo el Rayo.

    Mi hijo entró al maternal con un año y cuatro meses; en sus cumpleaños número dos, tres, cuatro y cinco el tema fue -claro está- Cars y sus personajes: pasamos por Rayo dos veces, Mate y Francesco Bernoulli. Las mamás me preguntaban sorprendidas sobre este cariño tan especial de mi hijo hacia el auto rojo. En realidad no era nada malo ni obsesivo, ¿y es que cómo no podía gustarle si es una película tan bonita?

    En el cumpleaños número seis, cuando pensé que la piñata sería de Finn McMissile por ser uno de los personajes más nuevos de la película, me llevé una sorpresa. Me dijo que quería su fiesta con tema de Phineas y Ferb “porque Cars es para bebés” -introducir sonido de corazón roto. La verdad es que me llevé una gran impresión, después de que Rayo fuera casi un integrante de mi familia, mi hijo mayor de alta demanda lo cambiaba por unos hermanitos inventores con cabeza de frituras (¡era lo único que sabía de ellos!, ah, y que eran “muy divertidos).

    Cuando le preguntamos por qué ese cambio tan radical, él contestó: “Sí me gusta (Cars)… un poquito, pero me gusta más Phineas y Ferb. Es que Cars es para bebés”. Así insistía el pequeño que se había en todo un hombre (insertar cejas levantadas, ¿verdad?).

    Cómo no acordarse de Andy cuando se despide de Woody, aunque yo no tuve que esperar a que mi hijo partiera a la universidad para presenciar ese adiós que no pensé llegaría tan rápido.

    Los niños crecen y antes que nos demos cuenta cambiarán las historias de Phineas y Ferb por salir de fiesta con sus amigos… ¡Ay!

    ¿Tu hijo o hija también se han despedido de un personaje que los acompañó desde bebés? ¡Cuéntame!

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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    Foto: Cortesía Disney Babble