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  • 8 Verdades que aprendí de mi madre

    8 Verdades que aprendí de mi madre

    Mi mamá es mi fuente inagotable de sabiduría. Estoy tan acostumbrada a disfrutar de su carácter luchador que no sé qué será de mi vida cuando ella no esté. A pesar de la diferencia de carácter, haber nacido con un día de diferencia y ser obviamente del mismo signo, toda la vida había creído que éramos tan diferentes. Pero ahora que soy madre veo en mi tantas similitudes que agradezco a la vida el que la haya elegido como mi ángel en la tierra, porque de ella he aprendido cosas maravillosas, que pretendo que mis hijos también aprendan en su paso por la vida. Estas son solo algunas de ellas:

    Verdad 1

    “Si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada”. Eso de no criticar a alguien por su aspecto, ofender a un compañero o maltratar con palabras a los hermanos, es algo que aprendimos desde muy chicos, lo único que se gana con eso es odio y tristeza.

    Verdad 2

    “No hay comida como la de casa”. Mi papá por su trabajo muchas veces le tocaba comer fuera, pero cuando llegaba a casa la comida de mamá por más sencilla que fuera se transformaba en lo más delicioso del mundo. Huevos revueltos o un sandwich hecho por las manos de maternas es la mejor comida que podemos desear siempre.

    Verdad 3

    “No ser una suegra metiche”. Su mamá respetaba su matrimonio con mi papá, ella respeta el mío con mi esposo y yo haré lo mismo basado en su enseñanza. No hay nada más sano que dejar que los hijos crezcan en pareja, se tropiecen y levanten, con una mirada materna pero siempre tomando distancia, hecho que agradeceremos siempre.

    Verdad 4

    “¡Tú puedes, no te dejes!”. Era la porra cuando me sentía inútil. Mi mamá cuenta que por ejemplo, cuando necesitaba realizar una labor doméstica y no estaba mi papá en casa, no le quedaba más que poner manos a la obra y aplicarse. Con la prueba y error entendió de cables eléctricos y no le da miedo intentar componer algo, y lo importante es eso, hacer el intento, porque las mujeres sí podemos.

    Verdad 5

    “Crece a tu esposo”. Pensarás ¿qué significa esto? En apoyo al punto 4 donde promueve el intentarlo siempre, en esta verdad también aprendí el que si acostumbramos al esposo a ver que “si podemos” entonces ellos harán menos cosas por nosotras. Si bien, somos capaces de cambiar un foco, no está de más mostrarles que ellos son los ‘súper esposos’ que nos vienen a ‘rescatar’ para poner la luz de la cocina de la reina de la casa. Cosas sencillas como estas los hacen sentir importantes para nosotros.

    Verdad 6

    “No tires la comida”. De recién casada yo no cuidaba mi gasto, comida que ya no se comía en casa la desechaba, hasta que aprendí a transformar la comida en alternativas para el día siguiente; junto a mi esposo aprendimos mejores costumbres, por el bien de nuestra economía y gasto familiar. 

    Verdad 7

    “Primero tus hijos, que se caiga la casa”. Tengo un carácter donde quiero ver todo perfecto y funcionando como reloj engranado. Cuando me enfermaba, no me importaba tener que pararme a preparar la comida de la tarde, atender a mi esposo al llegar de trabajar o lo que fuera que tuviera pendiente. Un día mi mamá lo notó y como adolescente regañada me dijo que a los platos no les pasaba nada si no se lavaban, que la comida la podía sustituir ese día comprando un pollo asado por teléfono. Primero era mi salud y por supuesto los niños, por lo demás que se cayera la casa en lo que me recuperaba. Gran lección.

    Verdad 8

    “Ten a tu suegra de tu lado”. ¿Quién conoce mejor a tu esposo, incluso mejor que tú? ¡Pues tu suegra! Junto a ella ha pasado gran parte de su vida y será por siempre su primer gran amor, en eso no hay competencia alguna. Siempre que sea posible sé su amiga, platiquen y llévale a sus nietos. A veces nos tocan mujeres muy difíciles y celosas, pero si ya te has acercado y es una ‘puerta sellada’ no vale la pena que te quejes constantemente de ella, porque pones a su hijo en entre la espada y la pared, solo mantén tu distancia con respeto. Si por el contrario tienes una suegra fabulosa (como la mía) ¡muchas felicidades!

    ¿Qué es lo mejor que le has aprendido a tu madre? ¡Cuéntanos!

    Foto Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    A diario estamos en la búsqueda de ser mejores madres. A veces tanta información en la web nos sobrepasa y no sabemos a qué hacer caso con todas las teorías y tendencias sobre crianza, pero si hay algo que todas queremos dejar de hacer es dejar de gritar a nuestros hijos y retomar el control rápidamente. Considera estos pasos que nos pueden ayudar en esos momentos en que la paciencia desaparece de nuestra vista.

    1. Pide apoyo

    El papá de tus hijos, tu madre, su cuidadora y familia alrededor, todos puedes conformar una red de apoyo para que el objetivo de no gritar a los niños se cumpla, aunque estamos a punto de ebullición. Cuando el grito esté casi en la lengua busca el apoyo de otras madres con las que hayas quedado de acuerdo en acudir cuando la crisis esté a punto de llegar, no hay nada mejor que escuchar las palabras de una buena amiga.

    2. Metas a corto plazo

    Puedes plantarte el muy conocido “solo por hoy”, así la meta al cumplirse será motivacional casi al instante, ya que si pudiste hoy, seguro puedes mañana… y pasado mañana, los días prosiguen con éxito.

    3. Reconoce los disparadores

    ¿Recámara de los niños de cabeza tras su limpieza? ¿No quieren comer la comida que preparaste para el día? ¿La tarea del colegio se hace con error tras error? Una vez que los tengas estudiados entonces cuando se vuelvan a presentar toma una pausa, respira y trata de cambiar el escenario, estamos tratando de controlar el grito de mamá por una llamada de atención menos agresiva, no por eso dejar de reprender, solo utilizar otro método.

    4. Cuenta hasta 10… o hasta 100

    El número que quieras hasta que sea necesario, es muy cierto lo de contar, ayuda y calma el ogro que llevamos dentro. Quizá la razón de la molestia sea la misma pero la forma de tomarlo será diferente, pasarás del grito que lastima al regaño que educa, es mucho mejor serenarse para corregir a nuestro hijo que lastimarlo con palabras hirientes.

    5. En la práctica grita, pero al espejo

    Cuando lo hagas verás cómo te ves, como te ven los niños y no te va a gustar, eso lo puedes hacer de manera continua y poco a poco verás que dejarás de hacerlo. En realidad no podemos controlar las acciones de los niños en su totalidad pero de verdad que podemos controlar nuestras acciones, y sobre todo nuestros gritos hacia nuestros seres más queridos.

    6. Prémiate

    Realmente el mejor premio es que hayas logrado la meta de no gritar en un tiempo determinado, pero cuando hayas cumplido la meta de una semana o un mes, no está de más un aliciente como ir al salón de belleza y consentirte con un mani-pedi para lucir más bonita ahora que los gritos han desaparecido de tu persona.

    7. ¡Les gritaste! ¿Y ahora?

    Las recaídas son dolorosas, pedir perdón a los seres que más amamos es liberador. No queremos que nuestros niños vivan con miedo en sus ojos cuando nos ven gritar. Queremos que se sientan orgullosos de la madre que tienen y eso lo vamos a lograr con la práctica y el trabajo que nos hemos propuesto en esta etapa de no más gritos. Perdónate y sigue intentándolo.

    8. ¡Eres una mamá grandiosa!

    Tus hijos te aman y tu esfuerzo en ser una mejor mamá se nota. Todos vamos cambiando en conjunto y aunque nos pongamos una meta para conseguir resultados visibles, el trabajo de no gritar nos queda para mucho tiempo más, los niños crecen y de travesuras como romper el perfume favorito de mamá a cosas de adolescentes como no avisar que llegarán tarde a casa nos harán querer gritar por más tiempo, pero será entonces cuando tu pondrás en práctica lo aprendido.

    ¿Cuáles son tus métodos para recobrar la calma con tus hijos en un momento de ira?

    Foto: Flickr/Pierre Lognoul

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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