Ayer hablaba sobre el deseo que tenemos de tener otro bebé, no faltó quien me dijera que «hasta que el niño cumpla los 3 años» (…), claro que no me estoy embarazando hoy en la noche (¡espero!), más bien mi chico y yo estamos platicando la posibilidad de crecer la familia en un futuro no muy lejano, pero para ello falta hablarlo algunas veces más, porque no es tan fácil, como están los tiempos es un poco complicado traer un niño al mundo, principalmente por la crisis económica.
Y es que, ¿en cuánto nos sale un nuevo bebé?, el gasto comienza con la prueba de embarazo ¿o no?, al menos así pasó conmigo, o habrá otras mujeres que comenzaron su gasto con las pastillas de ácido fólico preeviendo el embarazo, así como análisis para saber su estado de salud o desparasitándose para tener limpio el cuerpo o cosas por el estilo.
Ya que pasamos por eso seguimos con las consultas mensuales con el ginecólogo, que independiente del costo de su consulta nos manda vitaminas, análisis de sangre y orina, ecografías básicas… pero ¡ah no! nosotras queremos ver en todo su esplendor a nuestro bebé y pedimos de tercera y cuarta dimensión ¡y voalá!, el gasto aumenta porque ya queremos ir al menos una vez al mes para ver el crecimiento… en fin… que así comienza les decía.
Continuamos avanzando la gestación y la ropa ya no nos queda, venga la ropa de maternidad así como zapatos cómodos, adiós las zapatillas y adiós la ropa ajustadita que tanto le gusta a tu marido que te pongas 🙁
No paran los análisis, el del Down, el de la sangre ya casi al final para parir y saber si estás lista, el de si tienes infección en la orina, el del doble marcador fetal, etc.
Luego cada que vamos a las tiendas no podemos evitar comprar alguna ropita o detalle para el bebé, y continuamos con la cuna, la mecedora, el cambiador, la tina, el portabebé, la carriola, juguetitos de cero meses como las sonajitas y el móvil de la cuna, las toallas, sabanitas, baberos, biberones (si le piensas dar fórmula), radio y monitor, la cangurera o en estos tiempos el rebozo…
¿se me olvida algo?
Eso cuando eres primeriza, porque si ya vas por el segundo estás en un albur, si tu segundo bebé es del mismo sexo del primero pues ya te ahorraste muchas cosas… si no pues a comprar otras en el tono contrario o ¡esperar a que te las regalen!
Para casi culiminar con los gastos en el embarazo continuamos con el pago del parto, que deben incluir al pediatra, al anestesiólogo, el ginecólogo, la enfermera y su asistente.
Y luego otra serie de gastos interminables como los pañales, toallitas húmedas, leche de fórmula (que no la recomiendo, mejor la lactancia materna), talco, crema anti rozaduras, perfumito sin alcohol, jaboncito líquido o de barra, algunas veces aceitito… y esto se repite durante varios años. Y ya que crece… juguetes, ropa, comida, visitas mensuales al pediatra, medicinas, escuela… universidad…!
¿Y todavía me preguntan si quiero tener otro bebé?
¡Claro que sí, ser madre es lo mejor que me ha pasado en la vida!
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