Etiqueta: energía

  • #YoConfieso: No carburo sin café

    #YoConfieso: No carburo sin café

    ¿Las mañanas entre semana son casi siempre iguales? Despertar con ganas de quedarse en la cama cinco minutos más, enrollarse en la sábana, voltear a ver la hora en el celular y notar que los cinco minutos concedidos se volvieron 10 y que ahora tienes que correr más rápido para despertar a los niños.

    Les llevas su leche a la cama, le pones el uniforme a uno y lo mandas al baño a que se cepille los dientes y se peine, mientras vistes al segundo quien sigue con un ojo cerrado y el popote de la leche en la boca. Vas corriendo al baño de nuevo, arreglas el peinado del primero y pasas el peine al segundo. Ya casi listos para salir te das cuenta que todavía traes puesta la pijama y corres a cambiarte o tu hijo mayor te mata si se te ocurre ir a dejarlo vestida así al colegio.

    Sales al sol y te sientes cual vampiro al amanecer, “¿donde rayos dejé mis lentes?” te preguntas ansiosa. Empieza tu andar por los semáforos y calles si vas en coche mientras te das cuenta que aún andas en chanclas.

    Si la escuela te queda cerca y te toca llevarlos a caminando vas pensando a qué hora te lavaste la cara o si solo fue en una idea… así que mejor desechas el pensamiento y apuras el paso.

    Llegas al colegio, les das un besito y “¡nos vemos en la tarde chicos!”, el día apenas comienza. Regresas a casa y ves todo el tiradero que se produjo el día anterior y piensas “¿de verdad aquí vivo? ¡Si es un campo de guerra!”.

    Pero es justo en ese momento que sabes que ha llegado el mejor momento de la mañana, la hora de abrir los ojos, darle gusto al paladar y disfrutar de un delicioso café que de verdad te levante y te de la energía para comenzar tu día.

    ¿Cuál es tu favorito?

    Hay muchas variedades, Latte, Mocha, Americano, Cappuccino, Espresso en sus distintas combinaciones, frío, caliente, con helado, con cubos de hielo, con chocolate, con caramelo, con vainilla, con chocolate blanco y la lista sigue.

    No soy una experta en café y sus combinaciones, pero sí soy experta en su disfrute matutino y en como notar cuando el efecto de la cafeína literalmente me despierta. Es una realidad que me abre los ojos y cuando noto eso, ha llegado el momento de la inspiración para trabajar, sea cual sea la actividad del día.

    Se ha dicho mucho del café, por ejemplo, se que la cafeína aumenta la capacidad mental, la percepción y disminuye el cansancio, por eso me gusta mucho tomarlo antes de escribir un post para que así la inspiración fluya.

    Cuando estaba embarazada de mis hijos, el ginecólogo no me prohibió la ingesta de la bebida, solo me recomendó que lo tomara descafeinado para no sobre estimular al niño, obviamente hice total caso a su recomendación, aunque después leí algunos artículos que indicaban que una mujer embarazada puede tomar hasta dos tazas diarias ya que no genera ninguna consecuencia negativa a ella o al bebé.

    Las restricciones que siempre saltan son para los que padecen problemas gastrointestinales, mientras que el exceso de cuatro tazas de café pueden alterar cualquier lesión estomacal. En cuanto a que los niños deban o no tomarlo ya queda a criterio de sus mamás, recuerdo que cuando era pequeña le pregunté a mi mamá porque no lo podía tomar y me dijo que “los niños no tomaban café porque si no crecían”.

    No volví a escuchar al respecto, pero ahora se sabe que la cafeína no produce efectos tóxicos o dañinos en la infancia, obviamente en cantidades apropiadas para un menor, solo en los niños hiperactivos debe ser restringida por su consumo estimulante.

    Y bien, yo confieso, soy una coffe fan, voy a ir por uno, ¿gustas?

    Foto Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Limpieza de fin de año en el hogar

    Limpieza de fin de año en el hogar

    Desde hace unos días -con sus pausas no lo niego- me he estado preparando para recibir bien el año nuevo, y no me refiero a la fiesta del 31 de diciembre donde festejamos con uvas, pavo y campanadas; mis pretenciones van por otro lado, el tener mi casa lista y depurada de objetos rotos, en deshuso, viejos o en buen estado para donar.

    Con los niños a punto de salir de clases mi tiempo se acorta, pero ya llevo casi al 100% los dormitorios y estoy a punto de ponerles una palomita y next ¿Por qué hago esto?  Desde pequeña, mediante fuí creciendo y tomando más conciencia, mis papás me decían que debíamos desprendernos de ciertas cosas a fin de año, bien porque ya no estuvieran en uso o porque quisieramos donarlas, claro, ellos pensando en hacer un bien para alguien más necesitado.

    Años después leí que es importante una depuración para que las energías corran mejor en la casa, abrir espacios para que las cosas nuevas entren y sustituyan las que ya se fueron, ¡y la verdad que esa idea me gusta mucho! ¿Cómo voy?

    La recámara principal, llevó un trabajo de limpieza general, que incluye ventanas, sacudir el polvo, abajo de la cama, sacar tonterías como una cámara fotográfica que nunca tuvo reparación, instructivos viejos, pilas caducas, botones que ya no sabía de que ropa era, llaves que tienen que ir en otro sitio, lapiceros sin tinta, papeles y notas de compra de las tiendas, limpieza y mantenimiento del aire acondicionado.

    La recámara del niño, que más bien se usa como área de juegos, lavamos los tapetes de foamy, movimos su cama de carro y se limpió debajo y sobre de ella, hicimos una minuciosa selección de juguetes: de él, lo de ella, los rotos para tirar, los buenos que no usan para regalar, lo de cuándo eran bebés para regalar a mi sobrina, todo bien organizado en las cajitas plásticas de su juguetero. Clóset listo. Falta limpiar la madera y organizar su biblioteca de libritos infantiles.

    La recámara de la niña, igual lista su limpieza de maderas, debajo de la cama, ventanas, ropa para donar, falta checar la que tiene guardada, nueva talla y colgarla. Hasta ahorita es lo más organizado. Me falta también medirle a mis hijos todos sus zapatos para verificar cuáles ya no le quedan (la mayoría) y también regalárselos a un amiguito.

    El baño de los niños todo listo.

    Mi baño requiere que revise los entrepaños para verificar que todo esté en orden. Eso ya saben que lleva su tiempo.

    Como ven tengo algunas cosas sueltas en cada área, me queda esta semana que inicia para poder terminar antes de que Tsunami y Terremoto salgan de vacaciones y requieran a esta mamá de alta demanda y a sus ojos al 100%.

    ¡Todo sea para recibir el año nuevo con energías muy positivas! Este es mi ritual anual, ¿Cuál es el tuyo?

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    Foto vía

  • Estoy cansada de estar cansada ¡soy mamá!

    Estoy cansada de estar cansada ¡soy mamá!

    Mamá:  100%
    Esposa: 100%
    Amiga: 100%
    Any:      ¿? %

    Y sí, la verdad es que ME extraño. Estoy cansada.

    Parece que la Any que existió antes de mis hijos hubiese estado solo en mis sueños.

    Ya ni hablar de verse como varita de Nardo, comer sin temor a engordar, gastar lo ganado como mejor quisiera, disfrutar del novio… ¿de verdad existió todo eso?.

    Hoy soy mamá, una feliz y orgullosa mamá, con kilitos de más, con miedo de comerme un pan, cuidando la economía familiar y apapachando al hoy marido los poquitos tiempos juntos… todo cambia… ¡verdad de Dios!

    ¡No es queja!

    Solo quisiera poder tener más energía para poder afrontar la crianza y la administración de mi casa de la mejor manera. Gozar de una hora extra para poder leer una revista que no sea de maternidad, para poder lanzar mi pequeño negocio en internet, para ordenar como me gusta las fotos de mis hijos, para poder tomarle gusto de nuevo a mi bella cámara, ¡para hacer ejercicio!

    Para irme de shopping sin pensar en lactancia, para poder dormir hasta que el cuerpo me lo demande, para poder ver una comedia con volumen en la habitación… sí, la verdad extraño los momentos conmigo misma… ¡siempre estoy cansada!

    La Any interior me echa porras, me dice que estos momentos de crecimiento de los niños son irrepetibles así que trato de tomarlo con mejor humor.

    Disfrutar de mis hijos no es problema, convertirme en mamá-vaca con becerritos sedientos no me molesta, padecer de noches con sueños cortos se vuelve costumbre, ¡que ellos se despierten muy tempranito con una sonrisa y directo a tus brazos no tiene precio!

    Soy una mamá de alta demanda a punto del desmayo, ¿habrá algo que me ayude a ponerme pilas y quitarme este cansancio que con cada día que pasa lo siento instalado en mi realidad?

    Foto Vía

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