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  • 12 dudas que tenemos sobre el colecho

    12 dudas que tenemos sobre el colecho

    Soy una gran fan y defensora del cohecho, un tema que divide opiniones entre madres novatas y madres expertas. La verdad es que por ser una decisión tan compleja se necesita siempre el apoyo de la pareja antes de realizar esta práctica, que si bien es beneficiosa para los hijos, muchas veces la mayor queja de los adultos es el descanso, porque los niños duermen felices.

    Mi hijo fue quien me abrió el camino a esta maravillosa experiencia hace nueve años, con esa vivencia te comparto algunas preguntas que nos realizan a quienes realizamos la práctica de dormir con nuestros hijos en el mismo lecho, de ahí viene el “co-lecho”.

    Duda #1 ¿A qué hora dormir?

    Elije una hora para comenzar con cena, baño, juego y cama. Mídele los tiempos y a la hora que consideres que es buena para que tus hijos duerman vayan todos juntos a la cama.

    Duda #2 ¿Cuántos niños entran en la cama?

    Cuando son chiquitos entran dos, conforme van creciendo te pedirán cambio de cama a su propio cuarto o también puedes poner otra cama dentro de tu recámara, que también es colecho.

    Duda #3 La luz de la recámara

    Yo apago la luz totalmente. Cierro persianas, cortinas, puertas que metan luz, es la forma más fácil de relajarlos para dormir. Hacemos las oraciones y después silencio total.

    Duda #4 El descanso de los adultos

    Días buenos y malos, como todos. Noté que las patadas ni son tan fuertes y las descobijadas de los niños calurosos se solucionan con una colcha para ti solita.

    Duda #5 El ver tele

    Vemos tele en la cama 30 minutos antes de dormir, casi siempre algo que les guste a ellos o a ambos. La tele para adultos la veo cuando están muy pesados de sueño o en otra área de la casa.

    Duda #6 El tipo de cama

    Recomiendo ampliamente la de tamaño King Size, la más ancha que encuentres en la tienda y que mejor se adapte a tu presupuesto. Debe ser una inversión para tu espalda.

    Duda #7 ¿Dónde duerme el esposo?

    Por supuesto que el esposo duerme en la misma cama, disfruta del calorcito del bebé, de sus risitas en medio del sueño, claro también de las patadas y llantos nocturnos.

    Duda #8 La intimidad

    ¡Claro que hay intimidad! Opciones para ello están por toda la casa, no solo la cama tiene que ser el centro donde se hace la magia. La lista comienza en sala, baño, cocina y muchas más.

    Duda #9 ¿Cuánto tiempo dura?

    El mayor pasó de estar en mi cama a estar en su cama dentro del mismo cuarto, de allí a pasarse a su cuarto; sin obligar y justo cuando su nivel de maduración se los pedía.

    Duda #10 Los beneficios

    Tiene efectos tranquilizantes sobre el bebé lactante al sentir cerca a su madre, a las madres les da un sueño más tranquilo y reparador; los bebés lactan más por las noches y lloran menos.

    Duda #11 Quiénes no aplican

    Madres o padres con sobrepeso o que sean fumadores, o que beban bebidas alcohólicas. Si tu pareja se fue de fiesta, que uno de los dos se mueva a otra cama o la sala.

    Duda #12 ¿Quiénes lo practican?

    Actualmente está muy arraigado en los países asiáticos y en la cultura latina. En los libros de crianza se menciona que es una práctica ancestral desde la época de los primeros habitantes en la tierra. Quienes en sus cuevas dormían juntos, en “manada” para cuidarse entre ellos y evitar el ataque de otro grupo o animal.

    Foto: vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Mami, ¿existe Santa?

    Mami, ¿existe Santa?

    Cada año sufro pensando si el momento ha llegado, mi hijo mayor tiene siete años, mi hija menor solo cuatro, los dos creen en Santa y lo esperan con ilusión. Hace un par de años un vecino mayor le dijo a mi hijo que “Santa no existe, son los papás”, mi hijo entró corriendo a la casa y me preguntó muy angustiado porque el niño le había dicho eso, no si era verdad.

    Mamá tratando de calmar al Hulk que tenía en su interior tranquilizó al niño, y le dijo que Santa si existía, que estaba en nuestros corazones y que llegaría la noche del 24 de diciembre cuando él estuviera dormido, una explicación que le bastó y siguió jugando, no necesitó más.

    Claro que la que estaba iracunda era yo, salí en ese momento a ver al pequeño con ganas de ir a decirle a su mamá que no hiciera esas cosas con los demás niños. Recuerdo que ese vecinito estaba escondido por el jardín de su casa y solo nos observaba, a la distancia pude notar que él sabía que había hecho mal y la verdad es que solo pude verlo mientras se escondía. Ya no me quedaron ganas de acercarme a preguntarle o a su mamá que estaba dentro de su casa.

    Respeto todas y cada una de las religiones, entiendo que cada madre y padre le enseñamos a nuestros hijos a mantener y defender una creencia, sea cualquiera que sigamos.

    Entonces, si la familia del niño no participa en fiestas de diciembre como Navidad y Año Nuevo, no le permite ir a su hijo disfrazado ni de superhéroe para Halloween ni participar en otras actividades que consideren “del mundo”, ¿no creen que también deberían enseñarle a sus hijos que respeten las creencias de los demás?

    Respetar al ajeno

    Es muy fácil decirle a nuestro hijo de cualquier edad la historia de Santa Claus, si es que no queremos que participen, pero también manifestarles la importancia de respetar al vecino, al compañero de la escuela o a sus primos que sí creen y conservan la ilusión que les han alimentado en casa.

    Los niños tienen un poder muy grande en sus palabras, enseñémosles a no ser crueles con otros niños y a evitar que les rompan la ilusión sobre un gordito que viene desde el Polo Norte en un trineo jalado de renos, que les traen juguetes y los deja bajo el árbol. Igual el momento indicado para contarles la verdadera historia lo decidirán papá y mamá quienes estarán allí para consolarlo si lo necesitan y contestarle todas sus preguntas.

    Mi historia de cómo lo supe fue muy cálida y respetada, tenía 11 años cuando mis papás me dijeron que querían platicar conmigo, nos sentamos en su recámara y me dijeron con mucho nerviosismo y pesar que había algo que me querían contar, que ellos eran SC.

    Que lo habían hecho durante todos estos años porque era una tradición muy bonita el traernos juguetes a mis hermanos y a mí, que ahora como la mayor me tocaría guardar el secreto con mis hermanos más chicos. Yo solo les respondí que ya lo sabía porque algunas amigas de la primaria lo comentaban pero que yo no lo creía, les agradecí que ellos me lo hayan dicho.

    Mi papá me dijo, “queremos darte tu último regalo, abre la puerta” fue así que mi último regalo de reyes fue una bicicleta rosa, con una rejilla de asiento trasero, cojín blanco, canasta para flores, un claxon y serpentinas en cada lado del manubrio.

    Mientras escribo esto lo hago con lágrimas en los ojos, es increíble hasta donde llega el amor y los detalles de los padres, pero llegó en el momento ideal y no por alguien que me haya llenado la cabeza con dudas sobre el tema.

    ¿Qué edad crees que debe ser la indicada para contarle a los niños sobre la magia de Santa Claus?  

    Foto: Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Seré una buena mamá de niña? | Diario de mi embarazo: 26 semanas

    ¿Seré una buena mamá de niña? | Diario de mi embarazo: 26 semanas

    Cuando aún no era mamá deseaba con todas mis fuerzas ser primero mamá de un niño y luego de una niña, en ese orden.

    Y hoy que gracias a Dios estamos en la espera de la princesa de la casa me siento tan insegura como al principio del embarazo de mi hijo mayor, ya que estoy tratando de encajar una nueva pieza en un rompezabezas perfectamente ordenado.

    Tengo todo cubierto como mamá de un niño: un niño amoroso, obediente, tierno, sonriente y feliz. Se sobre ropa de varón, sobre juguetes, sus pensamientos y reacciones… ¿pero de niña? ¡Mi Dios! es un mundo nuevo, de inicio la diferencia en limpiarle tras un pañal sucio.

    ¡Pero ella es tan linda también!, nos sonríe en los US y aparte se hace la payasa picándose la nariz mientras la vemos… al doctor se le hizo tan graciosa la actitud que no pudo dejar de sonreir con nosotros.

    ultrasonido-niña
    ¡Así sonríe!

    ¿Será que de verdad hay mucha diferencia?

    ¿Podré criarlos igual?

    ¿Podré amarla con la misma pasión que amo a mi hijo?

    ¿Podrá ella rendir a sus pies a su padre como lo hizo el mayor?

    ¡Muchas dudas que resolver que con el tiempo se resolverán! ¿Será tan bonita como la madre?.

    ¡Y si no es tan bonita también me la quedo! ¡De inicio chequen esos hermosos cachetes tomandos en la revisión del gine el sábado pasado!

    (Mamá Status: Tratando de mejorar el humor o_0)

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    Fotos Any Fuchok

  • ¿Estamos embarazados?

    ¿Estamos embarazados?

    El fin de semana ya no pude esperar más, sin mucho entusiasmo por parte de mi chico me fuí a comprar el test de embarazo a la misma farmacia y buscando la misma marca que la anterior prueba (Predictor), pero esta vez acompañada de la prueba irrefutable del positivo de la primera (Héctor). Juntos fuimos y regresamos. Le dije a mi esposo que debido a su falta de emoción no le iba a decir los resultados que obtuviera en cinco minutos… solo se reía.

    Salí del baño con la prueba en la mano, esperamos, uno, dos, … cinco minutos.
    Tomé la prueba y esto fué lo que nos marcó:
    Negativo.

    ¿Tristeza, decepción? Sí, eso y más, tenía mucha ilusión de tener en mi cuerpo creciendo una personita, de estar embarazados.

    Por otro lado… ¡aún no me ha venido mi mes!

    O sea… mmm, que será… ¿falso negativo? ¿mega retraso?

    Supongo que de nuevo me toca esperar y si en una semana no llega me haré de nuevo otra prueba, porque eso de emocionarse a lo tonto no me hace mucha gracia 🙁

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    Foto: Any Fuchok