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  • ¡Verano! 6 cuidados en el embarazo

    ¡Verano! 6 cuidados en el embarazo

    Me encanta la temporada de verano y playa, donde solo queremos disfrutar de la caricia del sol y el agua refrescante.

    Pero de toda tu vida, hay una época en que los cuidados deben ser más especiales, me refiero a cualquier momento de las 40 semanas del embarazo. Durante este tiempo os requerimientos tradicionales de cuidados por la temporada de verano deben extremarse, por el bien de la madre y del bebé.

    Cuando estuve embarazada, no dudé en perderme las vacaciones, siempre con los cuidados otorgados por el ginecólogo quien me dio “visto bueno” para viajar, con la condición de cuidarme por dos.

    En el embarazo de mi hijo mayor me cuidé al extremo, digamos que disfruté a medias porque sentía que era lo mejor. Mientras que en el embarazo de la menor, me di chance de disfrutar en plan más tranquilo, procurando de todas formas no hacer nada exagerado.

    Traje de baño

    Siempre fui una chica muy coqueta, y en esos días de panza redondita opté por lucir un bikini, ¡me sentía más guapa que nunca! Tengo unas fotos muy lindas que recordaré toda la vida. Pero recuerda que en esta etapa la piel se torna delicada y en ocasiones hay problemas de manchas como el paño. A tu look no dudes en incluirle un pareo, sombrero de ala ancha y lentes.

    En el sol

    Ya sea que disfrutes el alberca o mar es importante que te protejas, incluso aunque solo disfrutes del sol bajo una sombrilla o palapa. Recuerdo que yo tomé el sol con baja protección y mi pobre panza quedó muy roja. Lo mejor es usar un bloqueador con protección superior a 50 para que tu piel no sufra las consecuencias. Imagínate mi panza quemada y flácida tras el parto, fue bastante inexperto de mi parte.

    ¿Qué comer?

    Recuerdo que me dijo el doctor “nada crudo o poco cocido, evita el agua que no venga embotellada, no comas en lugares poco higiénicos, el ceviche, sushi y ostiones considéralos para otra ocasión, porque si te hacen daño al estómago podrías deshidratarte y eso es peligroso, nada de bebidas con alcohol” y sobre todo “come como si fueras una niña”, con esa frase entendí todo.

    ¿Mar o alberca?

    ¡Las dos! Obviamente con los cuidados necesarios, si entras al mar observa que no haya marea alta, las olas altas y fuertes pueden golpear la panza. De preferencia hay que estar en la orilla y en áreas donde alcances con los pies. La piscina no tiene problema alguno, pero no entres sola, siempre acompañada de tu pareja o familiar adulto, recuerda que los calambres en las piernas no avisan.

    Deportes

    Aquí si más rotunda la restricción, “¡cero buceo, cero kayak, cero motos acuáticas, cero voleibol de alberca!”. Busca opciones como el yoga, masajes en los pies y espalda, paseos en la arena al atardecer. Igual habrá mamás que sus doctores les den permiso de actividades, eso depende del ritmo del embarazo que lleven cada una.

    Agua

    No hay vacaciones sin agua, pero en estas de verano es casi una obligación tener a la mano una botella con el cual puedas refrescarte e hidratarte en todo momento. Ya sea en playa, alberca, cena, caminata, de compras, descansando, en la tienda, etc, el agua es indispensable para todas las embarazadas que vacacionan.

     

    ¿Cuál de estos tips es el que mejor te funcionó cuando saliste de vacaciones estando embarazada?

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿En verdad queremos hijos perfectos?

    ¿En verdad queremos hijos perfectos?

    Cuando somos papás tendemos a presumir los logros de nuestros hijos, y no digo presumir en un sentido pretencioso, sino más bien en mostrar al mundo lo orgullosos que nos sentimos de los avances de nuestros pequeños. Por ejemplo: que si ya levanta la cabeza a la semana de nacido, que si comenzó a gatear a los cinco meses y a caminar a los nueve, y es que nuestro chiquito es tan ‘único y maravilloso’ que nos sentimos como una mamá pavorreal.

    Así según crecen vemos que dicen “papá” entre su balbuceos, agarran la cucharita para comer, no lloran para ir al kinder mientras los demás hacen un drama, sacan excelentes calificaciones y así los logros van cambiando según la edad de crecimiento, vaya, que estamos logrando ‘hijos perfectos’, ¿pero de verdad lo son?

    Cuando mi hijo era un bebé tenía una conocida que también tenía un bebé de la misma edad con días de diferencia. En cada anécdota que platicábamos como mamás decía: “mi hijo fulanito ya gatea, ¿y el tuyo?”, “mi hijo comió manzana en su primer día de ablactación, ¿y el tuyo?”, y así cosas sencillas comparando a su bebé con el mío.

    Era de inicio complicado para mi verla a ella como la ‘súper mamá’ y a su niño como ‘el súper bebé’ ¡todo lo hacían perfecto! Con el tiempo coincidimos menos y dejamos de platicar del crecimiento de nuestros hijos, pero siempre me quedé con esa idea de competencia planteada por ella, porque en mi caso era primeriza y por supuesto inexperta.

    Hoy en día, ya con ocho años como mamá he conocido mamás de todo tipo. Hay una que dice mucho en las pláticas donde coincidimos “mis hijos no deciden si quieren ir a ballet o natación o tae kwon do por las tardes, ¡yo los llevo y ya, porque soy quien manda!”, así el tono en modo rudo y de ‘me vale lo que opinen los demás’… incluso sus hijos.

    Y si, esa mamá tiene todas las tardes de la semana con actividades para sus niños por las tardes incluyendo talleres deportivos y artísticos. Pero le he preguntado ¿a qué hora juegan?, ‘no juegan’ dice ella, ‘ya lo harán el fin de semana’.

    Cada quien lleva el estilo de vida que prefiere, pero exprimir a los niños para que piensen que eres la madre perfecta no es sano para nadie.

    Los niños tienen derecho a jugar con sus juguetes, a ser libres, a ver tele después de una mañana de escuela. Estoy a favor de las actividades extra escolares pero no a saturar todas las tardes de todos los días de la semana sin que los muchachitos tengan un respiro de ello.

    Si tu niño hoy no quiso saludar a la vecina, sonreír a su maestra, o darle gracias al mesero que los atiende considera que puede ser algo tan sencillo como que no está de humor. A los adultos nos pasa todos los días y eso no nos convierte en personas mal educadas, ni a ellos en niños imperfectos.

    Como mamás no debemos hacer que los niños sean tan competitivos, los más guapos o las más bonitas, el campeón de futbol o los niños perfectos. Pero si hacerles comprender que cuando insistimos en algo lo hacemos porque es bueno para él y para la vida, no para que sean perfectos y que a la vez la gente nos vea como las ‘madres perfectas’.

    ¿Qué consideras un hijo perfecto?

    Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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