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  • Vuelta al cole ¿estamos listos?

    Vuelta al cole ¿estamos listos?

    Hoy hacemos el “mexicanos al grito de escuela”, el día de regreso a clases llegó hoy, y aunque pasamos unas vacaciones relajadas y divertidas la vuelta a la rutina también tiene su magia, ¿y cómo no? las madres con más tiempo para organizar pendientes del hogar y del trabajo, mientras que los niños van encantados con sus uniformes con olor a nuevo, mochila de estreno así como los colores, libretas, libros y lápices listos para trabajar juntos.

    Y es justo esto de lo que trata este post, el gasto del material escolar cada día se nos va saliendo de las manos, las escuelas saben que la economía en nuestro país se torna difícil. Saliendo apenas del curso anterior te están entregando la lista de lo que van a necesitar el curso que viene, esto aplica para las escuelas públicas como las privadas.

    Ya no es como antes que se esperaba a entrar al curso escolar y justo esa semana padres e hijos abarrotaban las librerías y papelerías de la ciudad buscando las listas de lo que pedían los maestros de cualquiera etapa escolar del niño o adolescente.

    Desde que soy mamá y mi hijo está en el sistema escolarizado, comencé a ver como las escuelas modernas se manejan. Por ejemplo: en la escuela de mi hijo tienen todo organizado, venden uniformes, libros y útiles escolares; lo último a decisión de los padres adquirirlo o no en la escuela, pero así se ahorran las vueltas por todas las papelerías de la ciudad para encontrar lo allí solicitado.

    La escuela pone sus reglas

    Y con una leyenda con letras muy claras para las mamás “Todo el material debe estar etiquetado con el nombre completo del niño, al igual que el grupo, la escuela no se hace responsable de artículos olvidados que no estén marcados”. Por un lado el clásico “ponle nombre” por otro lado el “Todos los libros y libretas deberán forrarse con papel contacto transparente”, y no falta la mamá que llama a la escuela para preguntar si se van a forrar los libros con que papel… ¡así es!

    Señoras, hagamos una tarea mental: ¿ustedes recuerdan que pidieran tanto material cuando nosotras éramos niñas?, yo me acuerdo de los famosos libros de Español, Matemáticas, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, sus cuadernos, colores, lápices ¡y párale de contar!

    ¿Alguna mamá se acuerda del precioso y enorme Libro Mágico? ¿Aquel que nos enseñaba a escribir en cursiva? ¡Qué recuerdos!

    La educación escolarizada hoy en día no es fácil, hay quienes prefieren educar a sus hijos en casa y es una decisión muy respetable, creo que con esta generación tan globalizada encuentran mucho material para educar en la red. En mi caso yo no aplico, creo que ser maestra se requiere de un don muy especial que se les otorga a algunas personas, llegué tarde a la repartición, así que lo que trabajamos a la hora de hacer tarea es lo más cercano de la educación en casa. Yo les dejo el trabajo a las expertas de la escuela de mi hijo, bajo mi ojo clínico, la maestra del curso anterior fue una maravilla.

    El inicio de clases es un golpe bajo a la economía familiar, el pago comprende inscripción, lista de útiles escolares, uniformes, talleres deportivos o culturales, seguro médico o cualquier extra a lo que la escuela le ponga nombre, y es que, así como ahorramos para salir de vacaciones, así debemos ahorrar para que los niños regresen a clases con todo en orden.

    ¿Y ustedes? ¿Están listos?

    Foto: Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿A tu familia le gusta leer?

    ¿A tu familia le gusta leer?

    Mi papá fue la persona que me introdujo al mundo de los libros. Gracias a su insistencia en mi infancia pude adentrarme a conocer la magia que se esconde detrás de las letras; recuerdo su palabra persistente: “¡Lee!”, fue así como a mis cortos años me obsequió un pequeño ejemplar de “El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, y se convirtió en mi primera lectura después de los libros de textos escolares.

    Recuerdo que le avanzaba unas quince páginas, me cansaba, lo dejaba y lo retomaba dos días después… desde el principio. No se me ocurrió pedir apoyo en un control de lectura a mi papá o mi mamá, hasta que un día siendo apenas una pre-teen me puse las pilas y decidí acabar con el libro porque ya eran muchas veces las que lo reiniciaba.

    Fue así que conocí a: El Aviador, El Planeta B 612, La Rosa, Los Volcanes… una maravilla de cuento corto que ahora recuerdo con mucho cariño en mi adultez, y mientras escribo este post estoy pensando en ir a la librería por un ejemplar para regalarle a mi hijo mayor próximo a cumplir siete años.

    En casa amamos los libros

    Por ese cariño a la lectura que decidimos que los niños deberían tener siempre ejemplares cercanos a ellos para que fueran parte de su vida y de su entorno, que pudieran estar a la mano en los momentos que necesitaran navegar por las letras y dibujos sin distinguir un autor, porque pienso que todas las lecturas son buenas, todas nos enseñan algo que perdura en nuestras vidas.

    Los primeros ejemplares infantiles que hubo en casa fueron los de Baby Einstein, mi hijo mayor se dio gusto con todas las imágenes adecuadas a su edad, fueron fabulosas en sus primeros dos años, y por supuesto que también mi hija menor disfrutó de las diferentes enseñanzas de esos bellos libros que aún conservo, y que cuando los hojean platican orgullosos y con un nivel de inteligencia superada que es “para bebés pero que están bonitos”. Es un compendio excelente que recomiendo mucho a las mamás con hijos pequeños.

    Ahora con mis chicos más grandes, el gusto por el conocimiento que otorga los libros crece. El mayor que ya lee perfecto, le gustan los cuentos de terror, los libros de actividades y los cuentos antes de dormir. Atrás quedaron las historias de su amigo Rayo McQueen que comprábamos y leíamos muchas veces en el día, desde los padres hasta las abuelas. Hoy las lecturas de mi hijo han cambiado, pero de lo que me siento más orgullosa es que adore entrar a una librería y disfrute el poder seleccionar que llevar a casa.

    ¡De mi hija menor aún disfruto de algo muy especial! Con apenas cuatro años ella cuenta las historias basada en los dibujos que presentan las páginas, un poco sacando recuerdos de su memoria y otro poco inventándole, ¡para mi es hermoso! Cuando quiere saber lo que realmente pasó entonces acude a su hermano para que le lea palabra por palabra y entonces sepa lo que le pasó a algunas de sus princesas favoritas en la historia.

    Se que muchas veces por la carga diaria de trabajo no tenemos tiempo de leer como quisiéramos pero si de verdad te gusta no dejes de hacerlo, al menos un capítulo antes de dormir te llevará a viajes fascinantes, historias románticas, monstruos de ficción o comedias ligeras como ningún otro medio lo logra hacer.

    ¡No dejes que tus hijos se pierdan esta aventura de viajar entre libros! Ubícalos en sus mesas, en la parte baja de un librero, cerca de sus camas. El amor de a la lectura es una gran herencia que le puedes dejar a tu familia.

    Foto: Flick/AnneCN

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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