Etiqueta: crecer

  • Mami, ¿existe Santa?

    Mami, ¿existe Santa?

    Cada año sufro pensando si el momento ha llegado, mi hijo mayor tiene siete años, mi hija menor solo cuatro, los dos creen en Santa y lo esperan con ilusión. Hace un par de años un vecino mayor le dijo a mi hijo que “Santa no existe, son los papás”, mi hijo entró corriendo a la casa y me preguntó muy angustiado porque el niño le había dicho eso, no si era verdad.

    Mamá tratando de calmar al Hulk que tenía en su interior tranquilizó al niño, y le dijo que Santa si existía, que estaba en nuestros corazones y que llegaría la noche del 24 de diciembre cuando él estuviera dormido, una explicación que le bastó y siguió jugando, no necesitó más.

    Claro que la que estaba iracunda era yo, salí en ese momento a ver al pequeño con ganas de ir a decirle a su mamá que no hiciera esas cosas con los demás niños. Recuerdo que ese vecinito estaba escondido por el jardín de su casa y solo nos observaba, a la distancia pude notar que él sabía que había hecho mal y la verdad es que solo pude verlo mientras se escondía. Ya no me quedaron ganas de acercarme a preguntarle o a su mamá que estaba dentro de su casa.

    Respeto todas y cada una de las religiones, entiendo que cada madre y padre le enseñamos a nuestros hijos a mantener y defender una creencia, sea cualquiera que sigamos.

    Entonces, si la familia del niño no participa en fiestas de diciembre como Navidad y Año Nuevo, no le permite ir a su hijo disfrazado ni de superhéroe para Halloween ni participar en otras actividades que consideren “del mundo”, ¿no creen que también deberían enseñarle a sus hijos que respeten las creencias de los demás?

    Respetar al ajeno

    Es muy fácil decirle a nuestro hijo de cualquier edad la historia de Santa Claus, si es que no queremos que participen, pero también manifestarles la importancia de respetar al vecino, al compañero de la escuela o a sus primos que sí creen y conservan la ilusión que les han alimentado en casa.

    Los niños tienen un poder muy grande en sus palabras, enseñémosles a no ser crueles con otros niños y a evitar que les rompan la ilusión sobre un gordito que viene desde el Polo Norte en un trineo jalado de renos, que les traen juguetes y los deja bajo el árbol. Igual el momento indicado para contarles la verdadera historia lo decidirán papá y mamá quienes estarán allí para consolarlo si lo necesitan y contestarle todas sus preguntas.

    Mi historia de cómo lo supe fue muy cálida y respetada, tenía 11 años cuando mis papás me dijeron que querían platicar conmigo, nos sentamos en su recámara y me dijeron con mucho nerviosismo y pesar que había algo que me querían contar, que ellos eran SC.

    Que lo habían hecho durante todos estos años porque era una tradición muy bonita el traernos juguetes a mis hermanos y a mí, que ahora como la mayor me tocaría guardar el secreto con mis hermanos más chicos. Yo solo les respondí que ya lo sabía porque algunas amigas de la primaria lo comentaban pero que yo no lo creía, les agradecí que ellos me lo hayan dicho.

    Mi papá me dijo, “queremos darte tu último regalo, abre la puerta” fue así que mi último regalo de reyes fue una bicicleta rosa, con una rejilla de asiento trasero, cojín blanco, canasta para flores, un claxon y serpentinas en cada lado del manubrio.

    Mientras escribo esto lo hago con lágrimas en los ojos, es increíble hasta donde llega el amor y los detalles de los padres, pero llegó en el momento ideal y no por alguien que me haya llenado la cabeza con dudas sobre el tema.

    ¿Qué edad crees que debe ser la indicada para contarle a los niños sobre la magia de Santa Claus?  

    Foto: Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Ser una mamá joven

    Ser una mamá joven

    Cuando era niña y pensaba sobre mi futuro me veía como una mamá, no tenía muy claro que sexo de bebé quería, si niño o niña, lo que sí sabía era que parte de mis anhelos eran realizarme como madre aunque faltara mucho para ello.

    Cursé mis estudios completos, salí de la universidad con el corazón roto en varias ocasiones, por lo que el formar una familia no lo veía como un hecho próximo. Era una chica en los 20´s, con ganas de abrirse paso en el periodismo local, solo quería divertirme con mis amigos y viajar. Fue así que los planes de ser mamá se alejaron cada vez más, así como los cumpleaños se acumulaban entre velitas y pastel.

    A los 26 años conocí el amor, de esos que atontan y te hacen sentir mariposas en el estómago, por la fuerza de nuestro carácter y situaciones de vida que nos rodeaban luchamos para estar juntos, pero es que el amor es así, ¡cuando te toca te toca! Formalicé con 28 años y disfrutamos de una vida en pareja, con muchas locuras y viajes. Hasta que la campanita de la maternidad comenzó a hacer “tilín” en mi cabeza.

    Ser una madre joven o relativamente joven, como lo imaginaba cuando era niña, se estaba dejando de convertir en una opción. Para mi ser una madre joven, tiene que ver con una edad de los 18 a los 25 años. Cuando dejamos los estudios entramos en una especie de plenitud femenina, que nos hace crecer y querer disfrutar del trabajo y la vida, dejando atrás los sueños maternales.

    Los hijos llegan a la edad correcta

    Mi hijo mayor llegó a una edad correcta, mis 30 años, lo digo sin pena y con mucho orgullo. Me dio el tiempo perfecto de estudiar, terminar mi carrera, tener novios, bailar como una loca, salir con mis amigos, disfrutar de mis hermanos y mis padres, trabajar como una profesional y conocer otras culturas. Traté de abrazar todo lo que tuve a mi alcance, solo me arrepiento de cosas que no hice, por lo demás doy gracias de todas las experiencias adquiridas.

    Y en el “si hubiera” solo me queda compartir un texto que me hubiera gustado escribir yo, pero es de un autor anónimo, espero que a las mamás jóvenes que leen esto las llene de gozo tanto como a mí:

    “Ser mamá joven significa que tal vez nos conocimos muy pronto; pero que te disfrutaré y amaré por mucho más tiempo, que seré tu madre y no tu abuela, que jugaré con mis nietos y bisnietos quizás. Algunas personas dicen que mi vida terminó cuando naciste, pero mi vida recién comenzaba. Tú no te llevaste mi futuro, me diste uno nuevo y mucho mejor… vales todos mis esfuerzos! Ser mamá no te roba la juventud, te da otra oportunidad y una nueva perspectiva”.  

     Foto Via

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • 7 propósitos para ser una mejor mamá

    7 propósitos para ser una mejor mamá

    Cada inicio de año comenzamos muy seguras de cumplir nuestros propósitos: ponernos a dieta, buscar un nuevo pasatiempo, aprender a bailar salsa…, pero te has preguntado ¿qué vas a hacer para ser mejor en el mejor trabajo del mundo?

    Criar a un hijo no es fácil, nadie nos enseña a hacerlo y, como dicen por ahí: ¡primero te dan el título de madre y luego te gradúas! Es por eso que para ello tenemos que aplicarnos todos los días para ser mejores mamás. Podemos empezar hoy mismo si ponemos en práctica los siguientes propósitos para ser la mejor mamá que tu hijo puede tener. ¡Adelante!

    1. Mide tu uso de la tecnología

    Posa los ojos en tu hijo cuando te hable en vez de contestarle mientras navegas en tu tableta o teléfono. No le enseñes a tu hijo que hay cosas más importantes que él en ese momento: es importante que le pongas atención a su requerimiento.

    2. Dejar que prueben distintos sabores

    ¿Eres fan del sushi? ¿Los camarones aún no forman parte de su dieta? Si el pediatra te ha dado luz verde para poder probar nuevos alimentos, no limites a tu hijo. Abre la expectativa de todos los alimentos existentes si su salud lo permite. Él te lo agradecerá.

    3. Fotos sí, fotos no

    Si eres de los que trae una cámara pegada a la mano debes aprender cuándo parar y no tomarle fotos a tu pequeño hasta en el baño, ya que puede resultarle agobiante. Por el contrario, si eres de los que solo tiene fotos de cada cumpleaños, es hora de que te apliques a retratar más a tu obra maestra: tu pequeño.

    4. Buscar apoyo

    Si tienes un problema de crianza no dudes en acudir a otros amigos que son padres, quienes seguramente te darán su opinión sobre el problema e incluso ideas para resolverlo. Es en realidad reconfortante contar con el apoyo de otros: somos muchos en las mismas situaciones.

    5. Crear rutinas que te ayuden

    Los niños responden mejor si ya saben qué va a pasar. En mi caso tengo años practicando la rutina de cena-baño-cama y me funciona de maravilla a la hora de dormir. Al día siguiente los niños se van descansados a la escuela y eso me da mucha tranquilidad como mamá.

    6. Darles tiempo de calidad

    Si tienes dos o más hijos es importante pasar tiempo a solas con cada uno. Cada que puedas divídete con alguien que te ayude para poder disfrutar de una tarde en el parque, o algo más sencillo como hacer la compra de víveres donde puedas platicar con tu niño o niña. Hagan juntos algún platillo o vean la televisión, algo que le guste contribuirá mucho.

    7. Cargar pilas sola y en pareja

    Lee un buen libro que no tenga nada que ver con maternidad, toma el café con una amiga, sal de compras… cualquier cosa que te recuerde que aparte de ser mamá eres mujer… ¡y también esposa si es tu caso! Ir al cine con tu esposo o salir a cenar es importante en la rutina de pareja. Si ustedes están bien eso los hace mejores padres.

    Estos son mis consejos de mamá a mamá, ¡que el arranque de año sea de lo mejor!

    Imagen destacada: © Carlan | Dreamstime Stock Photos & Stock Free Images

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Adiós a Cars

    Adiós a Cars

    Todos recordamos la película Toy Story 3, cuando Andy, a punto de partir a la universidad, deja en otras manos a su entrañable amigo Woody. No conozco a nadie que al ver esa escena no haya llorado en la escena final. Creo que parte de nuestra infancia se ve reflejada en esta película y nos movió los sentimientos más profundos.

    Hace poco tiempo acabamos de pasar un momento parecido. Mi hijo mayor, que hoy tiene seis años, fue fan de la película Cars, en especial de Rayo McQueen. ¡Y de verdad que era un amor muy grande al personaje!

    ¡El día que todo comenzó!

    Todo empezó cuando su papá le regaló la película en DVD antes de cumplir un año, luego un primo le regaló su primera camiseta y un carrito… así empezó su gran colección. Ropa, juguetes, revistas, rompecabezas, libros, leche de chocolate, todas las piñatas de cumpleaños y hasta la recámara era de su mejor amigo el Rayo.

    Mi hijo entró al maternal con un año y cuatro meses; en sus cumpleaños número dos, tres, cuatro y cinco el tema fue -claro está- Cars y sus personajes: pasamos por Rayo dos veces, Mate y Francesco Bernoulli. Las mamás me preguntaban sorprendidas sobre este cariño tan especial de mi hijo hacia el auto rojo. En realidad no era nada malo ni obsesivo, ¿y es que cómo no podía gustarle si es una película tan bonita?

    En el cumpleaños número seis, cuando pensé que la piñata sería de Finn McMissile por ser uno de los personajes más nuevos de la película, me llevé una sorpresa. Me dijo que quería su fiesta con tema de Phineas y Ferb “porque Cars es para bebés” -introducir sonido de corazón roto. La verdad es que me llevé una gran impresión, después de que Rayo fuera casi un integrante de mi familia, mi hijo mayor de alta demanda lo cambiaba por unos hermanitos inventores con cabeza de frituras (¡era lo único que sabía de ellos!, ah, y que eran “muy divertidos).

    Cuando le preguntamos por qué ese cambio tan radical, él contestó: “Sí me gusta (Cars)… un poquito, pero me gusta más Phineas y Ferb. Es que Cars es para bebés”. Así insistía el pequeño que se había en todo un hombre (insertar cejas levantadas, ¿verdad?).

    Cómo no acordarse de Andy cuando se despide de Woody, aunque yo no tuve que esperar a que mi hijo partiera a la universidad para presenciar ese adiós que no pensé llegaría tan rápido.

    Los niños crecen y antes que nos demos cuenta cambiarán las historias de Phineas y Ferb por salir de fiesta con sus amigos… ¡Ay!

    ¿Tu hijo o hija también se han despedido de un personaje que los acompañó desde bebés? ¡Cuéntame!

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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    Foto: Cortesía Disney Babble