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  • 7 Ideas para ayudar a tu hijo a dormir sin miedo

    7 Ideas para ayudar a tu hijo a dormir sin miedo

    Soy una ferviente defensora del colecho, que es compartir la cama familiar con nuestros hijos, o si no la cama, la misma habitación. Creo que de verdad mientras son pequeños el hecho de dormir en familia no les provoca dependencia, por el contrario los fortalecemos en muchos otros aspectos, como la seguridad de que saben que estamos allí para ellos si lo necesitan. Como papás nos gusta vigilar su sueño y que la noche transcurra en paz para todos y por eso practicar el colecho con mis hijos ha sido beneficioso durante todos estos años.

    Los hijos no se quedan para siempre en la recámara de los padres, llega un momento en que ellos mismos desean dar el salto a su independencia y nosotros debemos apoyarlos en ese momento clave. ¿Pero qué pasa cuando el temor es más grande que las ganas? ¿Cuándo las sombras, los muñecos de peluche o las pesadillas infantiles se convierten en el mayor miedo de nuestros hijos al dormir? No importa la edad que tengan, cuando los niños comienzan a dormir solos los miedos llegan con ellos y allí estarás como súper mamá con estos consejos que lo harán disfrutar de su nuevo espacio.

    1 Cuando lo cambies a su nueva cama o habitación elige que los motivos o el tema sea de acuerdo a lo que desea, por ejemplo las Princesas Disney o Jake y los Piratas de Nunca Jamás, una sábana o un edredón con el dibujo animado de su elección lo hará sentir contento en su espacio.

    2 ¿Tiene un peluche favorito? Permite que duerma con él en las noches, así su mejor amigo le brindará una agradable compañía y su temor a lo desconocido será menor.

    3 Como rutina revisen juntos toda la habitación, debajo de la cama, de las sábanas, ventanas y puertas cerradas y cada punto que para el represente o signifique miedo al monstruo. Cuando todo esté en orden, verá que no hay razón de sus temores.

    4 La luz de noche es de las mejores soluciones para los niños, son muy económicas y discretas, brindan una luz cálida y amable con el sueño de los pequeños, ellos tendrán una perspectiva de la habitación y mamá podrá descansar tranquila.

    5 La rutina es básica a la hora de dormir, intenta que sea a la misma hora para que tu peque sepa de antemano lo que viene y le genere confianza de lo que sigue.

    6 Agradecer antes de dormir como anexo del punto cinco. Ya sea con oraciones de tu religión o solo como forma de agradecimiento a la vida. Es hermoso escuchar a nuestros hijos dar gracias por la salud de los padres, los hermanos, los abuelos y los amigos del colegio, fomentemos desde temprana edad el ser agradecidos.

    7 Si a tu hijo le gusta léele un par de cuentos cortos. Nada los tranquiliza más que quedarse dormidos escuchando la voz de mamá o papá, quienes con todo el amor les expresan así que les desean los más dulces sueños.

    ¿Cuál es el consejo que mejor te funciona para evitarle el miedo a tu hijo a la hora de dormir?

    Foto Cortesía Disney Babble Latinoamérica.

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • Ser una mamá de alta demanda

    Ser una mamá de alta demanda

    Antes de ser mamá no me imaginaba lo diferente que sería mi vida al tener que criar a dos pequeños que dependen totalmente de mí y que hace una década ni si quiera estaban en mi proyecto. Aún sin saber lo que sería ser mamá me lancé a la aventura de la búsqueda de un bebé, hasta que una mañana en mi nueva casa la ansiedad no pudo más y me decidí a comprar una prueba de embarazo que tras hacerla resultó positiva… lloré y lloré.

    Lloré de alegría, de miedo, de ansiedad, de pánico al parto, de imaginar que había algo dentro de mí que ya crecía, lloré de inmensa felicidad.

    Y así pasé muy consentida por 40 semanas hasta que el bebé de alta demanda hizo su aparición un caluroso mes de abril. Lloraba, pedía teta sin descanso, dormía como un rey, se despertaba queriendo lactar más, tenía los horarios volteados, no había día o noche, él vivía entre comer, dormir y ensuciar el pañal, se repetía el círculo muchas veces al día.

    Llegaba la noche en la que me duchaba corriendo para no separarme de mi angelito que tenía un sexto sentido para darse cuenta que mamá no estaba junto a él… me había convertido en una mamá de alta demanda.

    Mamá primeriza

    Por lo tanto seguía llorando, temerosa de no bajar de peso y sentirme enorme, de no estar alimentándolo bien pues aunque lo tenía muy estudiado el tema de la lactancia materna también era nuevo para mí, pasar de pezoneras plásticas a almohadillas para contener la leche, que si debía andar con faja toda la cuarentena… todo resultó ser tan abrumador que ni la paciencia de mi mamá y el amor del papá de mi hijo aplacaban el sentimiento de creer estar haciendo mal las cosas.

    Pero con los días viene la calma, el baby blues fue desapareciendo y la guerrera que vive en mi no se dejó vencer por el revoloteo de las hormonas en todo mi cuerpo.

    Si tuve la fuerza y el valor de pasar por un parto natural ¡podía hacerlo todo! Me informé mucho sobre mi nueva etapa de vida, si mi bebé era de alta demanda también tendría una mamá de alta demanda que lo apoyaría en todo momento, porque para él también la vida era nueva.

    Hoy ya no tengo un hijo de alta demanda, ese bebé tan exigente se ha convertido en un estupendo chico de siete años muy independiente y feliz, con el que practiqué colecho, porteo, lactancia exclusiva, prolongada y tándem con su hermana menor.

    Una mujer diferente

    Soy hoy una mujer que no sabía que existía en mí, una mamá que regaña en el momento necesario, que da gritos de vez en cuando pero que no pega porque no cree que los golpes sean la mejor opción. Que cría a sus hijos con igualdad, que explica de los valores humanos, las idiosincracias y hasta de la maldad de la gente.

    Ser mamá es el mejor trabajo del mundo, con jornadas de 24 horas, los 365 días del año sin considerar vacaciones o fines de semana… y lo tomamos con tanto amor aceptando como único pago un abrazo y una voz que nos diga “¡Te amo mami!” 

    Foto: Flickr/Cia de Foto

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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