Etiqueta: calma

  • #YoConfieso: ¡Quiero vacaciones de las vacaciones!

    #YoConfieso: ¡Quiero vacaciones de las vacaciones!

    Solo pensar en el momento llena de gozo el alma, y es que, ¿quién no desea disfrutar de tiempo con la familia? salir de la ciudad, sentir el sol, reconfortantes paseos, agua dulce de los ríos o agua salada del mar, bebidas deliciosas y todo dentro de una frase con nombre y apellido: “Vacaciones de Verano”. Todavía estamos en los últimos días de disfrute que nos marca el calendario escolar, muchas familias viajan esta semana a puntos turísticos para recargar energías, ¡al menos eso es lo que se pretende!

    Las vacaciones a mi gusto tienen tres etapas

    Los días previos. Son aquellos cuando comenzamos a preparar las maletas, hacer check con la ropa de los niños, no olvidar el protector solar, la cámara de fotos y demás cosas. ¿Llevas la ropa interior suficiente de la nena? ¿Los pañales contabilizados del bebé? ¿Las medicinas por si le da tos o gripe? Desde allí comienza el stress, pero todavía disfrutamos el placer de la organización. Buscar la ropa fresca, las sandalias más coquetas, todo lo que te sabes que te servirá en el destino y que no tengas necesidad de salir a comprarlo, vaya porque a nosotras no se nos va nada.

    Los días de vacaciones. Llegaste al sitio, el hotel está muy bello, el calor más fuerte de lo que pensabas pero eso es lo bonito, disfrutar del verano como Olaf. Un día disfrutas de la alberca, otro día atacas el buffet, otro día las zonas turísticas, otro día la ciudad, y así… la playa se vuelve tu hit cuando en ese momento checas el calendario de tu celular y notas que solo te quedan dos días en el lugar ¿cómo pasó el tiempo tan rápido?

    Te tiras cual iguana al sol a disfrutar de una piña colada… otra más… los niños llegan corriendo y dicen “mami, mami, métete a la alberca”, volteas a ver al padre con cara de “¿What?” cuando tras tus lentes oscuros lo observas que solo te dice mediante señas “relevo”, ok bueno ni hablar, ¿cuál descanso?.

    Así tu día, desayuno de waffles, huevos, chilaquiles, frijolitos, fruta, pan, café… más alberca, jugar con los niños, platicar con el marido, más agua de alberca, más brincos, vuelves a comer, sales a caminar, las horas siguen pasando y el cansancio de las vacaciones aunado a la tristeza de dejar el paraíso se hacen presentes.

    El último día de la estancia es la mamá quien se pone las pilas con las maletas (como siempre) y pone junta la ropa limpia, separada la ropa sucia, guarda zapatos, sandalias, trajes de baño, cepillos de dientes, compras, regalos para la abuelita, cámara, llaveritos que los niños necearon en la plaza comercial y la lista sigue… ¿No se nos olvida nada? Pides ayuda a gritos, mientras la familia poco coopera o ve televisión tras quemarse la espalda por falta de bloqueador, y es que no lo reconoces, ¡traen un color muuuy serio!

    Mientras el esposo dice: “Ya metiste los boletos, checaste el horario, no nos vaya a dejar el autobús/avión”, claro que también eso está organizado por la súper mamá que no deja que nada se le escape, ¡Dios nos dio ese súper poder!

    Los días post vacaciones. ¡Aaawww! Nos cargamos un dolor de cuerpo que ¡Dios nos cuide!, pero bien que nos atrevimos a la moto de agua, caminamos como desesperadas buscando cosas bonitas por los pasillos de la plaza comercial, y nadamos como náufragos alrededor de toda la alberca con nuestros niños.

    ¿Y la panza? Bonita, redonda y brillante que parece que tenemos al menos cuatro meses de embarazo, eso de comer libremente en vacaciones no debería estar permitido por el gobierno, ahora nos tocará aplicarnos con una dieta marca ‘morirás’ y hacer unos 5 kilómetros diarios sin excusas ni pretextos para volver al camino saludable.

    El marido de regreso al trabajo y como por arte de magia se carga de la energía que de allí emana y desaparece la sonrisa vacacional; los niños siguen felices brincando porque la energía no acaba para ellos, y es que así funciona esto del verano, como un sueño del que no queremos despertar.

    Y es por eso que digo: ¡quiero vacaciones de estas vacaciones!

    PD. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

    Foto: Flickr/Neil Rickards

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • 8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    8 pasos para dejar de gritar a tu hijo

    A diario estamos en la búsqueda de ser mejores madres. A veces tanta información en la web nos sobrepasa y no sabemos a qué hacer caso con todas las teorías y tendencias sobre crianza, pero si hay algo que todas queremos dejar de hacer es dejar de gritar a nuestros hijos y retomar el control rápidamente. Considera estos pasos que nos pueden ayudar en esos momentos en que la paciencia desaparece de nuestra vista.

    1. Pide apoyo

    El papá de tus hijos, tu madre, su cuidadora y familia alrededor, todos puedes conformar una red de apoyo para que el objetivo de no gritar a los niños se cumpla, aunque estamos a punto de ebullición. Cuando el grito esté casi en la lengua busca el apoyo de otras madres con las que hayas quedado de acuerdo en acudir cuando la crisis esté a punto de llegar, no hay nada mejor que escuchar las palabras de una buena amiga.

    2. Metas a corto plazo

    Puedes plantarte el muy conocido “solo por hoy”, así la meta al cumplirse será motivacional casi al instante, ya que si pudiste hoy, seguro puedes mañana… y pasado mañana, los días prosiguen con éxito.

    3. Reconoce los disparadores

    ¿Recámara de los niños de cabeza tras su limpieza? ¿No quieren comer la comida que preparaste para el día? ¿La tarea del colegio se hace con error tras error? Una vez que los tengas estudiados entonces cuando se vuelvan a presentar toma una pausa, respira y trata de cambiar el escenario, estamos tratando de controlar el grito de mamá por una llamada de atención menos agresiva, no por eso dejar de reprender, solo utilizar otro método.

    4. Cuenta hasta 10… o hasta 100

    El número que quieras hasta que sea necesario, es muy cierto lo de contar, ayuda y calma el ogro que llevamos dentro. Quizá la razón de la molestia sea la misma pero la forma de tomarlo será diferente, pasarás del grito que lastima al regaño que educa, es mucho mejor serenarse para corregir a nuestro hijo que lastimarlo con palabras hirientes.

    5. En la práctica grita, pero al espejo

    Cuando lo hagas verás cómo te ves, como te ven los niños y no te va a gustar, eso lo puedes hacer de manera continua y poco a poco verás que dejarás de hacerlo. En realidad no podemos controlar las acciones de los niños en su totalidad pero de verdad que podemos controlar nuestras acciones, y sobre todo nuestros gritos hacia nuestros seres más queridos.

    6. Prémiate

    Realmente el mejor premio es que hayas logrado la meta de no gritar en un tiempo determinado, pero cuando hayas cumplido la meta de una semana o un mes, no está de más un aliciente como ir al salón de belleza y consentirte con un mani-pedi para lucir más bonita ahora que los gritos han desaparecido de tu persona.

    7. ¡Les gritaste! ¿Y ahora?

    Las recaídas son dolorosas, pedir perdón a los seres que más amamos es liberador. No queremos que nuestros niños vivan con miedo en sus ojos cuando nos ven gritar. Queremos que se sientan orgullosos de la madre que tienen y eso lo vamos a lograr con la práctica y el trabajo que nos hemos propuesto en esta etapa de no más gritos. Perdónate y sigue intentándolo.

    8. ¡Eres una mamá grandiosa!

    Tus hijos te aman y tu esfuerzo en ser una mejor mamá se nota. Todos vamos cambiando en conjunto y aunque nos pongamos una meta para conseguir resultados visibles, el trabajo de no gritar nos queda para mucho tiempo más, los niños crecen y de travesuras como romper el perfume favorito de mamá a cosas de adolescentes como no avisar que llegarán tarde a casa nos harán querer gritar por más tiempo, pero será entonces cuando tu pondrás en práctica lo aprendido.

    ¿Cuáles son tus métodos para recobrar la calma con tus hijos en un momento de ira?

    Foto: Flickr/Pierre Lognoul

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

    ¡Sí­guenos en Facebook! Da click aquí Mamá de Alta Demanda.

  • Mi bebé hace muchos berrinches ¡Ayuda!

    Siento que cada día encuentra un motivo nuevo para hacerlo… he contado estos momentos en donde los berrinches llegan a su punto mas álgido:
    + Cuando lo quiero sentar en la periquera para darle de comer.
    + Cuando le quiero alimentar pero el no quiere esa comida.
    + Cuando le hago el cambio de pañal.
    + Cuando le cambio la ropa.
    + Cuando lo quiero sacar de la tina al terminarlo de bañar.
    + Cuando le doy alguna medicina.
    + Cuando el siente que no estoy al pendiente de él, ya sea sentada a su lado «jugando» o respondiéndole a las cosas que «dice».
    + Cuando agarra «caminito» a un lugar prohibido como mi baño y lo levanto para regresarlo a un lugar seguro.
    + Cuando lo va a revisar el pediatra (¡lo agarra a patadas!).
    Si tú como yo también tienes estos problemas, compártenos cómo le haces para controlar los berrinches de tu bebé y ayuda a otras mamás desesperadas.
    Foto Vía

    ¡Síguenos en Facebook! Dá click aquí —> Mamá de Alta Demanda ♥