Fue la mejor idea y la mejor opción.
De inicio a ella ya no le gustaba ir en el portabebé, iba a desagusto, queriendo sentarse y berreando cada que podía, su visibilidad era mínima, solo a su hermano y el respaldo del asiento trasero, nada le gustaba. Hoy goza de una silla muy cómoda cedida por su hermano, visión de mamá y papá y visión de la calle, mientras que el hermano mayor tiene una silla más grande, de acuerdo a su peso y tamaño.

Son de la misma marca, solo que una más grande que la otra y en distinto color, las dos con el sistema de seguridad de cinco puntos y ancladas al asiento. Los dos van felices, sonrientes, se toman de las manos, cantando canciones de Trepsi.
Ellos seguros y yo tranquila.
Foto destacada vía
¡Síguenos en Facebook! Dá click aquí —> Mamá de Alta Demanda ♥
