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  • #YoConfieso: ¡No estoy loca! Mis emociones son voces en mi cabeza

    #YoConfieso: ¡No estoy loca! Mis emociones son voces en mi cabeza

    Como dice la famosa canción “Mudanzas” de la cantante mexicana Lupita D’alessio: “Porque soy mujer como cualquiera, con dudas y soluciones, con defectos y virtudes, con amor y desamor, soy como gaviota, pero felina como una leona…” y así más cosas lindas, súper feministas que abogan por una mujer fuerte capaz de enfrentarse a todo.

    Así me siento muchas veces, en un remolino de sentimientos y muchas veces ni yo misma me comprendo o ¡me aguanto!

    Y es que ser mujer es mucho de esto, dejarnos llevar por lo sentimientos, por los estados de ánimos, un día amar con locura a los hijos y el otro día desear con desesperación unas vacaciones con el marido a solas.

    Es parte de nuestra naturaleza desear comer el postre más delicioso del mundo y a los 30 minutos llegar a una tregua con uno misma y comenzar una dieta de aire, fruta y agua para borrar los millones de calorías ingeridas con desesperación, en el que fuera un hermoso pastel de chocolate.

    Así nos medimos en intensidad con todas las emociones humanas, damos entrada a nuestra vida a la alegría, el desagrado, el temor, la tristeza y la furia. Sentimientos tan fuertes y poderosos que pueden elevarnos el ánimo a la séptima potencia o bien derrotarnos y sumirnos en la más profunda depresión con la tristeza.

    Y si así te sientes como mamá y como mujer, ¿te has puesto a pensar como les irá a tus hijos cuando navegan con estos sentimientos?

    Yo sé que como madres siempre estamos pendientes de sus necesidades, pero cuando nos piden apoyarlos con las tareas y un poco de nuestra atención. Debemos sacar las antenas y valorar sus palabras y acciones para no dejarlos caer en el remolino emocional.

    Escucha, conoce y aprende de las voces que te hablan en tu cabeza que, a la vez, te enseñarán a reconocer las señales que emiten tus hijos cuando las pequeñas voces les hablan a ellos y desaten su furia o su tristeza, que si bien es parte de nuestra naturaleza humana no es bueno ponerse cómodos con ellas y dejar que se asienten en nuestros pensamientos.

    Presta oído a las voces de tu cabeza, para que todo lo positivo se refleje de manera intensa y cuando las cosas negativas digan “presente” les demos el pase de salida y un “gracias por las enseñanzas que me dejaste”.

    ¿Y tú? ¿Qué poder les das a las voces en tu cabeza?

     

    Foto Vía

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • #YoConfieso: No carburo sin café

    #YoConfieso: No carburo sin café

    ¿Las mañanas entre semana son casi siempre iguales? Despertar con ganas de quedarse en la cama cinco minutos más, enrollarse en la sábana, voltear a ver la hora en el celular y notar que los cinco minutos concedidos se volvieron 10 y que ahora tienes que correr más rápido para despertar a los niños.

    Les llevas su leche a la cama, le pones el uniforme a uno y lo mandas al baño a que se cepille los dientes y se peine, mientras vistes al segundo quien sigue con un ojo cerrado y el popote de la leche en la boca. Vas corriendo al baño de nuevo, arreglas el peinado del primero y pasas el peine al segundo. Ya casi listos para salir te das cuenta que todavía traes puesta la pijama y corres a cambiarte o tu hijo mayor te mata si se te ocurre ir a dejarlo vestida así al colegio.

    Sales al sol y te sientes cual vampiro al amanecer, “¿donde rayos dejé mis lentes?” te preguntas ansiosa. Empieza tu andar por los semáforos y calles si vas en coche mientras te das cuenta que aún andas en chanclas.

    Si la escuela te queda cerca y te toca llevarlos a caminando vas pensando a qué hora te lavaste la cara o si solo fue en una idea… así que mejor desechas el pensamiento y apuras el paso.

    Llegas al colegio, les das un besito y “¡nos vemos en la tarde chicos!”, el día apenas comienza. Regresas a casa y ves todo el tiradero que se produjo el día anterior y piensas “¿de verdad aquí vivo? ¡Si es un campo de guerra!”.

    Pero es justo en ese momento que sabes que ha llegado el mejor momento de la mañana, la hora de abrir los ojos, darle gusto al paladar y disfrutar de un delicioso café que de verdad te levante y te de la energía para comenzar tu día.

    ¿Cuál es tu favorito?

    Hay muchas variedades, Latte, Mocha, Americano, Cappuccino, Espresso en sus distintas combinaciones, frío, caliente, con helado, con cubos de hielo, con chocolate, con caramelo, con vainilla, con chocolate blanco y la lista sigue.

    No soy una experta en café y sus combinaciones, pero sí soy experta en su disfrute matutino y en como notar cuando el efecto de la cafeína literalmente me despierta. Es una realidad que me abre los ojos y cuando noto eso, ha llegado el momento de la inspiración para trabajar, sea cual sea la actividad del día.

    Se ha dicho mucho del café, por ejemplo, se que la cafeína aumenta la capacidad mental, la percepción y disminuye el cansancio, por eso me gusta mucho tomarlo antes de escribir un post para que así la inspiración fluya.

    Cuando estaba embarazada de mis hijos, el ginecólogo no me prohibió la ingesta de la bebida, solo me recomendó que lo tomara descafeinado para no sobre estimular al niño, obviamente hice total caso a su recomendación, aunque después leí algunos artículos que indicaban que una mujer embarazada puede tomar hasta dos tazas diarias ya que no genera ninguna consecuencia negativa a ella o al bebé.

    Las restricciones que siempre saltan son para los que padecen problemas gastrointestinales, mientras que el exceso de cuatro tazas de café pueden alterar cualquier lesión estomacal. En cuanto a que los niños deban o no tomarlo ya queda a criterio de sus mamás, recuerdo que cuando era pequeña le pregunté a mi mamá porque no lo podía tomar y me dijo que “los niños no tomaban café porque si no crecían”.

    No volví a escuchar al respecto, pero ahora se sabe que la cafeína no produce efectos tóxicos o dañinos en la infancia, obviamente en cantidades apropiadas para un menor, solo en los niños hiperactivos debe ser restringida por su consumo estimulante.

    Y bien, yo confieso, soy una coffe fan, voy a ir por uno, ¿gustas?

    Foto Any Fuchok

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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