Etiqueta: abuelos

  • Familias modernas ¿Cómo son?

    Familias modernas ¿Cómo son?

    Esta semana celebramos el Día Internacional de la Familia, exactamente el 15 de mayo, fecha que fue proclamada en 1993 por las Naciones Unidad debido a la importancia que la comunidad internacional le otorga. Hace unas semanas mi hijo veía en clase los distintos tipos de familia que existen en nuestra sociedad, no está de más recordarlas:

    • Familia nuclear, formada por mamá, papá e hijos.
    • Familia extensa, formada por los padres, los hijos, abuelos, tíos o primos.
    • Familia monoparental, en donde los hijos viven con uno de sus padres.
    • Familia ensamblada, en donde se juntan dos o más familias y viven juntos.
    • Familia homoparental, donde dos madres o dos padres se convierten en progenitores de uno o más niños. También los padres por adopción entran en esta clasificación, así como la maternidad subrogada o por inseminación.

    ¡Bueno, que si le explico todo esto a la maestra de mi hijo seguro paso el examen!

    Seguro tú que me lees ya sabes en que clasificación entra tu familia, pero como madre latina, sabes que ser familia va más allá de los lazos sanguíneos. Muchas veces tenemos más cercanía con amigas o amigos que hemos conocido a través de la vida, a la que nuestros hijos también ha tomado aprecio por la cercanía y no dudan en llamarlo “tío” o “tía”… ¡seguro ya pensaste en alguien!

    La consanguinidad no es garantía de lazos solidarios en una familia, un ejemplo muy claro son los niños adoptados, ya que estos llegan a amar a sus padres igual o más que los hijos biológicos de la pareja.

    ¿Cuántos tipos de pareja no existen en este mundo moderno?

    ¡Muchas y todas diferentes! Me encanta ver a las parejas que rehacen sus vidas en segundo matrimonio con hijos de las dos partes, formando una nueva familia donde “los tuyos, los míos y los nuestros” hacen un todo común trabajando por una felicidad llena de juegos y diversión garantizada.

    ¿Qué tal las familias compuestas por dos mamás o dos papás que son pareja? También hay en este tema mucho por explicar de parte de los progenitores, usando las palabras adecuadas y con apoyo de los expertos, resaltando que los valores que los unen es primero el amor y el segundo compartir, el desear crecer juntos como familia a pesar de lo que opinen hoy en día las sociedades modernas.

    Más común es ver a las abuelas formando parte de una familia joven, en donde se vuelve un apoyo para la hija en la crianza de sus nietos. ¡Las abuelas como siempre sacando la casta!

    Las mamás solas, que por la ausencia del padre, saca adelante y con orgullo, el día a día para la escuela de sus niños.

    Pueden estar conformadas de muchas formas, lo importante es entender el gran valor que tiene la familia en cualquier parte de la historia de la humanidad, estar juntos en alegrías y tristezas, formar un grupo solidario en donde el amor sea el principal valor que los une.

    ¿Qué es lo mejor de tu familia?

    Foto: Flickr/ Yoni Lerner

    Post escrito por Any Fuchok y publicado originalmente en Disney Babble Latinoamérica.

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  • ¿Con tus padres o con los míos?, con quién pasar las fiestas navideñas

    ¿Con tus padres o con los míos?, con quién pasar las fiestas navideñas

    Esta es la típica pregunta de todos los años. De solteras estabamos acostumbradas a pasarlas con nuestras familias, a donde nuestros papás nos llevaran, y esto cambia en las primeras fiestas decembrinas del año en que nos casamos.

    Muchas veces es un  generador de conflictos si tenemos las costumbres muy arraigadas, pero la inteligencia y el sentido común salen a flote al pensar que lo mejor para poder disfrutar en pareja y en familia si ya tenemos hijos, es dividir las fechas.

    Yo recuerdo que cuando niña los 24 de diciembre la pasaba con la familia materna, ir a pasar la Navidad con mis abuelos, tíos y primos era de ley. Una semana después, el 31 de diciembre la fiesta se daba con mi familia paterna. Así transcurrieron mi niñez, adolescencia y adultez, hasta que me vi en la necesidad de tener que compartir y dividir «mis» fiestas familiares con el nuevo integrante de la familia.

    Y ahí me vi, piensa, piensa y piensa. Yo no quise «entregar» mis 24 de diciembre para pasarlo definitivamente con mi familia política, si hubiera hecho así no festejaría con mi familia materna nunca más, o viceversa si seleccionábamos el 31. Lo que le propuse a mi esposo y que el aceptó fue lo siguiente, se los muestro en un ejemplo:

    Año 1
    24 de diciembre: Festejo con los suegros
    31 de diciembre: Festejo con mi familia paterna

    Año 2
    24 de diciembre: Festejo con mi familia materna
    31 de diciembre: Festejo con los suegros

    Año 3
    24 de diciembre: Festejo con los suegros
    31 de diciembre: Festejos con mi familia paterna

    Vaya, que no me quedó de otra que intercalar a mi familia materna y paterna por año, pude al menos tener esa opción ya que mi esposo tiene una familia pequeña y de igual forma pasamos una de las fechas con ellos.

    Para mí es ideal porque mis hijos pueden convivir con toda la familia.

    ¡Nos funciona muy bien, es una estrategia que recomiendo mucho! Así nadie se sentirá, y también comprenden que cuando los chicos crecen la familia también!

    ¿Tú como le haces?

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  • ¿Comer en restaurant con bebés? ¡Tarea titánica!

    ¿Comer en restaurant con bebés? ¡Tarea titánica!

    Tenemos costumbre que todos los domingos por la mañana salimos a desayunar a algún restaurant, el fin de semana mamá descansa de la cocina y papá la consiente comiendo fuera. Así lo hacemos desde que nació mi hijo, y que orgullo sentíamos al ver lo bien que se portaba… pero ahora… ¡es una tarea titánica convencerlo que se quede sentado!

    Que lejanos se han vuelto esos tiempos donde se quedaba quieto en el portabebé, o cuando empezó a comer sólidos y empezaba a disfrutar de la silla alta (trona o periquera), siempre con sus ojitos atentos a todo lo que pasaba a su alrededor.

    Ahora es un show sentarlo en las periqueras de los restaurantes, hay que distraerlo de mil formas: dándole pan, contando las luces en el techo, jugando con la cucharita del café, llevándole un juguetito, en fin… adiós al pequeño ángel, bienvenido el pequeño tornado.

    Recuerdo como mis papás contaban la historia de mi hermana, cuando ibamos a comer a uno de los restaurantes favoritos de la familia y ella pequeña, entre los tres y seis años, siempre, pero siempre, tenía que derramar el vaso de jamaica en la mesa, ya ni se enojaban, era como de cajón la travesura. Casi siempre era por la torpeza de sus tiernas manitas tratando de agarrar una papa frita o quizá tomar el vaso de refresco por ella misma.

    ¿Será que todas los papás pasan por lo mismo con los niños en la mesa? ¿Aplicas?

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