Una vez dije una frase «estoy embarazada, no enferma», parece que luego que la mencioné me comenzaron las contracciones, esas que por poco me mandaban al hospital a parir, pero gracias a Dios, a mi médico y a mi familia que me ayudó esos días pudimos controlar la ansiedad de la nena de salir a conocer el mundo.
Hoy fuí a junta en el colegio para ver los avances de mi hijo, le fue muy bien, que mejor noticia para una madre saber que su hijo está respondiendo bien (así sea Maternal). Allí muchos saluditos y buenos deseos de las mamis de los compañeritos de mi chaparro.
Más tarde me fui con una adorada amiga a desayunar y de allí nos fuimos a una tienda especializada en bebés (ya que ella está embarazada de 5 meses), ella a ver ropa de cama, yo a ver un portabebé. De allí nos pasamos a comprar la bata de algodoncito que usaré a la hora del parto (porque para nada quiero llevar la del hospital), compré una con botones al frente para poder lactar a gusto a mi pequeña, también compré pantaletas desechables para usar esas horas, desechables.
Escuché varias preguntas: «¿que fecha tiene?, ¿ya está en días?, ¿le permiten salir a la calle así?», de distintas personas en distintos lugares, me dió risa, pero es que también ¿qué se supone que haga? ¿encerrarme en la cama hasta que la nena tenga ganas de salir?
Creo que ya estaremos encerraditas varios días cuando llegue a casa, por lo pronto estoy terminando mis pendientes, ¡me distraigo y también disfruto con el peque de los últimos días solitos!
¡Síguenos en Facebook! Dá click aquí —> Mamá de Alta Demanda ♥
Foto Any Fuchok
