Ayer lloré varias veces, la primera fué al escuchar esta canción de Laureano Brizuela de nombre «Amándonos», que aunque la letra no es textual a lo que pasa en mi vida me recuerda lo mucho que amo a mi esposo.
Luego del mismo cantautor escuché esta canción que me hizo recordar a mi papá y lo mucho que me hace falta, ¡estaría feliz con la llegada de su nieta! L
uego otro llanto más, fue cuando iba por el niño al colegio pusieron en la radio esta canción de Ricky Martin de título Tal Vez, que mi hermano tuvo a bien comentarme hace años que con esta canción recordaba también a mi papá y claro… cada que la escucho es el mismo sentimiento, quizá lo he posteado pocas veces, pero mi papá falleció de cáncer hace poco más de 5 años siendo aún muy joven, 48 años…
¡Chipil, chipil, benditas hormonas!
Por la tarde me puse más activa, el síndrome del nido me está dando con fuerza, me puse a mover muebles, camas, cuna, arbolito de Navidad (que me quedó hermoso con unos cambios) y no se que más.
Sí, lo sé, no debo. Por la tarde vino mi mamá a ayudarme y al verme tan activa moviendo cosas hizo una reflexión, «no se porqué te regaño, si me estoy viendo en tí, cuando yo estaba embarazada también me ponía a mover todo», eso me gustó me hizo sentir suficiente, es claro que aunque estoy embarazada no estoy enferma, y entiendo los mensajes de mi cuerpo cuando dice «basta» o «siéntate» y así lo hacía.
Lo más importante que hice ayer fue separar la cuna de mi hijo de mi cama, como platiqué una vez la cama estaba ASI, pues ayer puse mi buró por el medio y mi esposo le puso su barandal, o sea, que en teoría, ya dormiría completamente separado de nuestra cama, cosa difícil porque el se dormía en su cuna pero pegado a mi colchón para que yo le tocara la pancita antes de dormir, así de alguna manera «tocar base» y que él se sintiera seguro que mamá estaba «allí».
Pues la noche pasó así, estuvimos todo el tiempo en mi cama hasta que llegó la hora de apagar la luz y la tele, cuando eso sucedió yo estaba nerviosa y le dije «¿hijito te paso a tu cuna?» me dijo «…¡Sí!», y lo abrazé, le dije que lo amaba y le dí un beso.
Todo me hace llorar…
Lo acosté en su cuna, lo cubrí con su colchita y vi que se quedó quieto, como extrañado; yo esperando reacción… pero no di tiempo y le dije ya desde mi cama acostada: «¿Quieres que te cuente un cuento… de ….Santa?» (hoy por hoy el rey de la casa), me dijo «Síiiii», y entonces mamá le empezó a contar un cuento inventado claro, a los cinco minutos que se me acabó el rollo del cuentito y dije «Fin» me asomé a la cuna y lo vi dormidito… ¡Dios! se me enterneció el corazón, me dieron ganas de sacarlo y llevarlo a mi cama, ¡pero que dificil proceso para una mamá que ha hecho colecho con tanto amor!
Se despertó varias veces por la noche, lo tapaba, me asomaba, el se golpeaba dormido con el barandal porque se mueve muchísimo, así que tengo que protegerlo con una pequeña colchoneta pegada a la baranda… ¡a ver como nos va estas siguientes noches!
Ayer dormí cansada, pero feliz de hacerle tantos cambios y preparativos a mi casa, en la víspera de la llegada de mi querida Patita (como le dice su hermano).
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Foto Any Fuchok